Diario Sur

El Fancine sale de su madriguera

El Fancine sale de su madriguera

El festival de cine fantástico que cada año celebra la Universidad de Málaga, la primera entidad universitaria que produce un certamen de cine en Europa, está ya a punto de inaugurarse. Transcurrirá del 9 al 17 de noviembre y viene cargado de novedades; será la primera edición que se realiza desde el nombramiento de Tecla Lumbreras como vicerrectora de Cultura, y los cambios ya se notan. Se renuevan ciclos y secciones pero manteniendo una atención casi reivindicativa a su pasado, sin traicionar a esa pléyade de fans que le viene acompañando desde hace veintiséis años. Pocas veces debería cambiarse lo que funciona. Por ejemplo, las entradas siguen costando dos euros. Además se prescinde de las invitaciones y las galas dejarán de celebrarse en el teatro Cervantes para quedarse en el mismo sitio en el que se proyecta el grueso de su programación, el cine Albéniz. Quizás sacrifique ese 'toque de distinción' que, por otra parte, no pegaba mucho en el Fancine. Dicen que de este modo reivindican el único cine del Centro histórico. También es verdad que el Cervantes está en esos momentos celebrando su Festival de Jazz, que se solapa dolorosamente con el certamen que nos ocupa, una coincidencia que ha sido más o menos resuelta con la programación de un concierto conjunto, el Fantastic jazz. Además, el cartel y un ciclo están dedicados a ofrecer visibilidad a las mujeres, que en el cine de terror casi siempre suelen tener el papel de víctimas o de algo peor. Un homenaje que quizá no sea necesario, pero que tampoco viene mal.

Pero el festival también recupera tradiciones antiguas que se habían quedado atrás con los últimos cambios, a veces sin mucho sentido. Es el caso del invitado de honor. Antes existía la costumbre de invitar a profesionales de renombre que además remarcaban la cualidad internacional de este festival. Por decir algunos, por aquí han pasado Rutger Hauer, que recibió un homenaje por su papel en Blade Runner; la actriz Linda Blair, la niña de El Exorcista que nos hizo tanta ilusión ver de cerca y con la cabeza en su sitio, o Tipi Hedren, encantada de visitar Málaga. Este año traen a Brian Yuzna, conocido entre los amantes del género por sus producciones de películas basadas en H. P. Lovecraft, que será jurado y dará una clase magistral sobre producción. También habrá una sección dedicada en exclusiva al cine asiático que tantas noches de gloria han provocado en las raíces de un certamen que cuenta con un inusitado número de admiradores, y no sólo en el ámbito universitario.

El conejito contra el gato

El certamen ha estado precedido por una campaña que se ha convertido en viral y que ha supuesto uno de los mayores éxitos publicitarios de su historia. Crearon un personaje, el Conejito Malo, que aparecía en unas misteriosas fotos de Instagram con un bate de béisbol en diversos puntos de Málaga. Coincidió con el fenómeno de 'killer clowns' o payasos asesinos y tuvo una enorme repercusión en las redes sociales. También entre diversos colectivos de la ciudad, preocupados por el misterioso personaje cuya autoría tuvo que ser desvelada antes de tiempo ante el riesgo de que creara demasiada alarma, algo que por cierto revela el enorme grado de vulnerabilidad de nuestra sociedad. Lo mejor de todo es que esta campaña ha estado dirigida por unos estudiantes de Publicidad de la UMA, que han superado con creces el trabajo que durante algunos años estuvo desarrollando la súper agencia de comunicación del exdirector del Fancine, que casualmente fue creador de su antigua imagen: el conejo de la suerte. Recordemos que el director ejecutivo de la agencia fue nombrado de manera incomprensible director del Fancine. En una ocasión se le acusó de plagio (y no fue la primera vez) y algunas ediciones ni siquiera pisó el festival. Que unos estudiantes de la UMA hayan hecho un trabajo tan bueno, superando con creces el de unos profesionales tan aparentemente reputados, es desde luego motivo de orgullo. Aquí algunos hemos querido ver una pequeña travesura, el conejito contra el gato, como un David contra Goliat publicitario. Por eso y por otras cosas, el Fancine es la victoria de la inteligencia universitaria. Y no defrauda.