Diario Sur

Mis notas del UCAM Murcia - Unicaja

Derrota. Una pésima dirección desde el banquillo, una horrible lectura de partido, un juego sinsentido y un espantoso trabajo defensivo provocaron la segunda derrota del Unicaja en una Eurocup decepcionante. La falta de motivación puede ser un peligro en ciernes. El UCAM Murcia le sacó los colores a su rival, ya que dominó el choque sin su mejor hombre (Campazzo, lesionado) y con Faverani lastrado por las faltas y sumido en la impotencia.

Banquillo. No fue la mejor noche de Joan Plaza, que durante 30 minutos apostó por la inspiración de Musli en la pintura y de Fogg en el perímetro y se olvidó de ambos en el último cuarto, sobre todo del exterior, que en sus primeros 21 minutos en cancha acumuló ¡26 puntos! con un solo fallo en el tiro. Pero tamaña exhibición ofensiva, solo acompañada por el interior serbio, no tuvo reflejo en el marcador, entre otras cosas porque al final del tercer cuarto entre ambos acumulaban 52 puntos de valoración de los 55 de su equipo. ¿Dónde estaba el resto?

Rival. Óscar Quintana, consciente de la inferioridad a priori con la que afrontaba el encuentro, acertó con la decisión de apostar por Baron como base, que tiró mucho (20 de los 66 lanzamientos del UCAM) y anotó bastante, pero además encontró a Rojas y Benite como escuderos para soportar el ataque local. Y además convenció a sus jugadores de que el rebote era clave, y diez de los once locales que jugaron realizaron al menos una captura, superando en 9 rechaces al Unicaja (en el primer cuarto no cogió ni un rebote en ataque, su gran fortaleza).