Diario Sur

MIRANDO AL MAR

EL LENGUAJE DE LOS PRESUPUESTOS

Cualquier tipo de presupuesto de administraciones públicas, sea municipal, autonómico o estatal, siempre adolecerá de toda clase de defectos, imprevisiones, carencias y falta de rigor. Esto, claro está, según el punto de vista de quienes no forman parte del oportuno gobierno. Se necesitaría una cantidad que triplicara al menos la que se aprueba cada año para poder abarcar las necesidades que habría que cubrir en ese ejercicio, según la oposición, que suele coincidir con casi absoluta exactitud en sus planteamientos, pertenezca al partido que pertenezca.

Con un minucioso seguimiento se puede comprobar como las reclamaciones de los opositores, sobre todo en lo relativo a inversiones, coinciden con las que realizaron en su momento los que están hoy en el poder. Ni unos ni otros parece que puedan atender determinadas cosas, sencillamente por falta de presupuesto, pero continuarán exigiendo al contrario que busque una solución.

Mientras tanto, los responsables de los presupuestos anuales suelen mostrar su orgullo y satisfacción por la elaboración de unas partidas que suelen llamar 'solidarias, equilibradas y ajustadas a las necesidades de la población'. En la correspondiente fotografía para los medios de comunicación los responsables políticos exhiben una enorme sonrisa mientras sostienen en sus manos un pequeño folleto o un pen-drive, que ya no se lleva la carretilla transportando voluminosos tomos, aunque producía la sensación de un mayor trabajo y de mayores cantidades.

Cuando en los documentos oficiales no se recogen las cantidades concretas que se van a destinar a un proyecto determinado, ni tampoco figuran las fechas en las que se dispondrá del dinero que se piensa invertir, se suelen decir cosas como que «se tomarán medidas dinamizadoras con el objeto de utilizarlas como herramientas efectivas para desarrollar positivamente el sector», por poner un ejemplo, con lo que el receptor de dichas manifestaciones tiene que emplear un cierto tiempo para interpretar lo que se ha querido decir, si es que se ha pretendido decir algo.

Los presupuestos de la Junta de Andalucía para este año ya tienen respuesta de los ayuntamientos. Prácticamente nadie está contento con lo que se destina para su pueblo, aunque los que son del mismo signo político que el gobierno autonómico contienen la lengua para no provocar conflictos, mientras que los demás grupos aprovechan la ocasión para dar toda la caña posible.

En Marbella se tiene la sensación general desde hace años de que no hay (por decirlo educadamente) un trato adecuado a la importancia de la población, aunque solamente sea por el número de turistas que cada año visitan la ciudad y todo lo que ello conlleva económicamente. Ahora, en los nuevos presupuestos, se indica que se 'reactivarán' las obras de ampliación del hospital Costa del Sol, que es un término tan amplio y poco aclaratorio que es lógico que muchos ciudadanos piensen que el asunto va para largo. Para el ambulatorio de San Pedro, al menos, se fijan doscientos mil euros, pero el resto (más de cuatro millones) lo tendrá que ir adelantando el ayuntamiento.

El ciudadano quizás echa de menos una mayor concreción en las cantidades de dinero y que se aclare que servirán para algo determinado en unas fechas exactas. Nada le dice que los presupuestos de su provincia 'priorizan el impulso de la actividad económica y generarán más y mejores oportunidades' O bien que 'apuestan por la recuperación social porque se incrementa la inversión en los derechos públicos de los ciudadanos'.

Resulta bastante complicado escuchar declaraciones claras y directas al ciudadano al que se le reconozca la situación y se le comunique que 'no hay dinero para todo', que es lo que realmente está pasando, aunque otras cosa son las prioridades de actuación. Pues no, parece que es mejor transmitir que las cuentas pretenden 'generar estabilidad política y financiera, dar seguridad jurídica y contribuir a que las decisiones acaben siendo un factor de competitividad con respecto a otros territorios'. Pues muy bien, pero por mucho que algunos se empeñen el lenguaje de los presupuestos sigue estando en los números. Y que cuadren.