Diario Sur

SINÉCDOQUE

BENDITO MIEDO

'El miedo es lo que nos acerca a la verdad', decía Joe MacMillan en la tercera temporada de Halt and Catch Fire, refiriéndose a los virus informáticos que él mismo había propagado, sin saberlo, para después aprovechar el miedo y vender el antídoto. Todas las clases de miedo se pueden resumir en una: el miedo a perder. No queremos perder nada, mucho menos el control y para evitarlo, inventamos complejos mecanismos. El humor, por ejemplo. El humor es nuestra mejor defensa ante el miedo y de ahí que disfrazarse de esqueleto, bruja o espíritu en la víspera de Todos los Santos, se haya convertido en una tradición adoptada de otras culturas. Endulzamos el miedo con caramelos de calabaza y huesos de santo, exploramos el miedo atravesando las telarañas de pega salidas de un spray artificial. Esquivamos el miedo, lo teatralizamos y, de repente, lo olvidamos. Los niños no tienen miedo a decir que tienen miedo, a mostrarse vulnerables, a llorar si es lo que toca. Al resto no se nos permite decir que tenemos miedo, asumirlo, mirarlo de frente y declarar públicamente que sí, que estamos acojonados. Está permitido inventar excusas, disfrazar sentimientos, bromear al respecto y cualquier otro tipo de antivirus para el miedo. Pero no es malo tener miedo, porque es cierto que el miedo es lo que nos acerca a la verdad, nos mantiene alerta, nos avisa de que estamos arriesgando algo, de que podemos perder, perder para siempre algo, no importa el qué. Si tienes miedo es que te estás arriesgando, estás caminando por lugares inexplorados y no, no es fácil hacerlo, es más sencillo dejarse llevar por el mainstream. Nada nuevo hay donde no existe el miedo. ¿O sí? Supongo que para averiguarlo, hay que ser valiente. Cerrar los ojos, sentir el vértigo y lanzarse, como han hecho muchos malagueños para crear algo nuevo, algo diferente, algo, que seguro que al principio, daba miedo. Freepik, Virus Total, UpToDown, todos son gente valiente que consiguió espantar a los fantasmas del truco o trato.