Diario Sur

zona técnica

Ni ataque ni defensa

La sorpresa en el comienzo del encuentro estuvo en las ausencias de Musli, por una parte, y de Campazzo, por la otra. Al no estar el serbio, el ataque del conjunto malagueño tenía menos secretos que nunca: todo estaba en las manos de sus hombres del perímetro. Así fue y cuando N’Diaye dejó, más de cinco minutos después del salto inicial, su puesto a Musli, el Unicaja ganaba 10-15. Quintana hizo muchos cambios en su quinteto y enseguida su equipo se puso por delante. El acierto de Benite y la debilidad defensiva del Unicaja fueron las principales razones de la recuperación local y también de la marcha de Smith al banquillo.

Juego interior

Aunque el UCAM Murcia había reboteado mejor en el primer cuarto, Plaza mantuvo la estructura de su quinteto con dos bases y sin alero alto. Con su equipo por detrás en el marcador, el técnico visitante retiró a Díaz y dio entrada Waczynski, para jugar con mas hombres altos. Pronto llegó el primer problema serio para los locales, con el exceso de faltas de sus pívots. Musli aprovechó la escasa calidad de los hombres altos del fondo del banquillo local para colocar por delante al Unicaja y el ataque malagueño no tenía mas secreto que darle el balón a Musli. Curiosamente, el equipo no parecía cómodo con esta fórmula y perdió la iniciativa.

Fogg, muy

solo

El objetivo fundamental del Unicaja en la segunda mitad era mejorar su defensa y encontrar anotadores que acompañaran a Musli y a Fogg. Aunque todo empezó bien con la cuarta falta de Faverani, la defensa no acababa de regularse y en ataque, el Unicaja no encontró la aportación de nuevos encestadores. Durante muchos minutos Fogg anotaba y anotaba, pero lo cierto es que hubo muchos ataques, demasiados quizás, en los que el base estadounidense del Unicaja no soltaba el balón y su equipo empezaba ya a estar por detrás en el marcador con demasiada claridad. A pesar de sus 26 puntos, Plaza decidió darle un descanso, pero el juego del Unicaja no evolucionaba.

Desorden

En el comienzo del último cuarto, tuvimos la impresión de que el Unicaja mejoraba tanto su defensa como su juego colectivo. Todo fue una ilusión, porque el juego visitante volvió a perderse lamentablemente. Quintana colocó a Barón en su puesto natural de escolta y mantuvo a LLonpart como base, una decisión que permitió a su equipo mas control en ataque. Con los suyos ya claramente por detrás, Plaza recurrió otra vez a Fogg y se quedó con tres pequeños, pero como no supieron encontrar a Musli ni acertaron desde fuera la derrota resultó inevitable.