Diario Sur

FUERA DE PISTA

Hamilton aprieta

Cuando el Mundial de Fórmula 1 llega a México, al circuito Hermanos Rodríguez, lo hace ante una de las aficiones más apasionadas. La pista que lleva el nombre de los míticos hermanos, ambos fallecidos en carrera, se encuentra situada casi en el centro de México DF y ha sufrido en los últimos años una profunda modificación en su trazado y en su asfalto, lo que, junto a la altitud a la que se encuentra, la hace ser verdaderamente compleja para la puesta a punto de los monoplazas. Eso se tradujo en una sesión de calificación muy atípica, si exceptuamos la primera línea de nuevo monopolizada por los todopoderosos Mercedes. Y es que vimos hasta cuatro pilotos distintos encabezando los entrenamientos en cada sesión libre.

Hamilton, fiel a su promesa, sacó de nuevo el 'martillo' y logró un tiempo estratosférico adjudicándose la 'pole position', al que sólo en un último y desesperado intento Rosberg logró acercarse: Pero también nos dejó la impresión de que Red Bull está más cerca de lo que todo el mundo piensa y de que Ferrari está más lejos de lo que todos pensamos. Para ello, sólo hace falta ver la evolución de Sebastian Vettel, preso de la frustración y la ansiedad, quejándose por la radio de su coche continuamente.

Lo llamativo llegó en la carrera. Hamilton mantuvo su arrollador dominio adjudicándose el triunfo tras una maniobra muy discutible en la salida, saltándose los limites de la pista, por lo que no fue ni siquiera amonestado, mientras que Rosberg sufría lo indecible para contener nuevamente a Verstapen, al que logró mantener a raya. Sin embargo, el holandés era penalizado tras finalizar en el tercer escalón del podio por la misma maniobra que el inglés cuando defendía su posición sobre el Ferrari de Vetel, por lo que perdía un tercer puesto más que merecido.

Los comisarios no tienen un criterio coherente y administran las sanciones según una interpretación aleatoria, castigando acciones que anteriormente ni siquiera merecieron una advertencia. La Fórmula 1 no puede seguir así. Se precisa un reglamento claro y conciso que no esté sujeto a la interpretación en cada carrera de unos señores que ven la misma por televisión. El deporte pierde y el espectador siente que los resultados se manejan y alteran según la conveniencia de terceros, y esto es malo para el deporte y el espectáculo.

Por otra parte, el mercado de pilotos está en plena ebullición. Y eso que los asientos libres son pocos, como siempre sucede en la Fórmula 1. Así, el alemán Nico Hulkenberg por fin encuentra reconocimiento a su talento al ser fichado por una marca de fábrica, Renault. Como siempre he mantenido, los franceses no han vuelto a la máxima categoría para ir de comparsas, y la prueba es que los motores que suministra al equipo Red Bull cada vez están más cerca de los Mercedes. Ahora, con el fichaje del alemán, han dado un paso adelante para hacerse con un piloto de primera línea. Tan solo les queda diseñar un chasis acorde al reglamento técnico que regirá el año próximo y, ¿por qué no?, hacerse con los servicios de Carlos Sainz, el piloto más en boga de la actualidad. El madrileño se encuentra amarrado a Toro Rosso -o lo que es lo mismo, a Red Bull-, pero la firma de bebidas energéticas está tratando de dejarlo marchar, por un buen acuerdo económico o de mejora en el suministro de los motores. Para el español supone una gran oportunidad llegar a formar parte de una escudería oficial -es decir, de un gran fabricante- y sería el detonante de un futuro más que prometedor para el relevo natural de Fernando Alonso. Y debo asumir mi equivocación, pues tras seguirlo durante años en las categorías de formación y, a pesar de ser un buen piloto, nunca hasta ahora me pareció con capacidad de ganar en Fórmula 1. Rectificar es de sabios.

Hasta Brasil