Diario Sur

Colonización P.M.

Con esas dos letras quiero referirme no a la progenitora de vida alegre ni a la hora que se ha, otra vez, cambiado. No, post mortem, de evidente significado. Porque, a pesar que somos tan independientes, tan nuestros, tan antiamericanos -a quienes aún no perdonamos el 98 y la pérdida de los saldos del imperio- nos hemos dejado colonizar por una festividad que nada tiene que ver con nuestras tradiciones y la cosa tiene poca solución y va para largo. Porque son los Estados Unidos los que han difundido este extraño rito.

Es cierto que esto de reunir a las brujas, despertar a los que se han marchado de este mundo, invocar espíritus y asustar viejas es muy antiguo. Y el Halloween se celebra desde mucho antes que el Día de todos los Santos. Cuando los romanos se asomaron por Escocia para que les dieran la del pulpo se encontraron con la costumbre y, a lo mejor, hasta se asustaron un poco. Se llamaba entonces Samhain o algo así pero se celebraba al final del verano, para enterrarlo. Optimismo porque en esas latitudes, el verano cae, a veces un martes y a veces, hasta un domingo. Lo de Halloween es invención muy posterior. Por allá por el siglo VIII se hizo coincidir con el último día de octubre: All Hollows Eve, la víspera (eve) de todos (all) y santos (hollows, una palabra en desuso ya que a los bienaventurados se les denomina colectivamente saints y ha quedado para hueco o vacío aunque la raíz sigue ahí, Hollywood, -bosque sagrado- holiday -fiesta, feriado-). La idea era, como siempre ha tratado de hacer la Iglesia, transformar lo pagano en religioso.

Pero en España la idea no cuajó, ni siguiera en el norte donde también hay celtas. Aquí celebrábamos la festividad de otra manera. Aprovechando que al día siguiente se conmemora a los difuntos -el 2 de noviembre- y que casi todos los pobres tienen un santo patrón, íbamos al cementerio a rendirles un homenaje o testimoniar nuestro recuerdo con una manifestación floral. También tostábamos castañas con cuidado de no encender el monte. La noche anterior asistíamos a una representación o veíamos en televisión Don Juan Tenorio. Cada año oíamos aquello de Llamé al cielo y no me oyó/ y pues sus puertas me cierra,/ de mis pasos en la tierra,/ responda el cielo y no yo./. Hoy, en lugar de cultivarnos, salimos por las calles disfrazados de payaso diabólico, una actividad de riego porque te pueden dar una puñalada.

Pues en Marbella hemos tratado de volver a Zorrilla. Un grupo de benefactores 'Tras los pasos del Tenorio', bajo ese lema se dan a conocer, van a interpretar, aparentemente, la primera parte de la obra. Pero estoy desconcertado. Anuncian que hay tres pases diarios a las siete, a las ocho y a las nueve, cuatro días distintos, todos del mes que empieza con los Santos y termina con San Andrés, quizá para no interferir con los disfrazados y en cuatro lugares diferentes. Me he enterado por mi amigo Antonio porque, como de costumbre, la publicidad brilla por su ausencia. Mi confusión es aún mayor porque según afirman en el negociado municipal competente, el espectáculo, salvo el de uno de los días, tiene lugar no al aire libre, como se colegía del cartel, sino en recintos cerrados con invitaciones ya previamente asignadas por lo que usted no entra.

Si se pincha en un buscador 'El Tenorio en Marbella' y se sortea la entrada de un señor llamado Manuel, se obtiene una información también contradictoria con el cartel y con la que trasmite el departamento de cultura. Lo que saco en limpio de toda esta historia es que, como a mí no me ha invitado nadie, podré presenciar el acto segundo en la Plaza del Santo Cristo. Hay que dar las gracias, como no, a la Asociación de Amigos del Teatro de Marbella por esta feliz iniciativa. Y no es mala idea el que se dosifique la obra porque en este mundo de prisas y urgencias, hasta un partido de fútbol se nos hace largo.

No es 'Destreza', con sus doce escenas, mi acto favorito pero allí estaré, si Dios quiere como Don Juan: Con oro nada hay que falle: Ciutti ya sabes mi intento: a las nueve en el convento; a las diez, en esta calle.