Diario Sur

LA ROTONDA

Pacto sanitario

Las necesidades son muchas y las disponibilidades, muy pocas. Me refiero a la sanidad pública. Es la mejor, pero la están haciendo peor los que manejan las tijeras con la misma habilidad que el más diestro jardinero cuando acomete la poda de un hermoso rosal. En lo de recortar, los partidos que gobiernan saben mucho, demasiado, aunque se hagan los tontos y traten de esconder la mano después de lanzar la piedra. La sanidad pública hay que protegerla como a la niña de los ojos. Es la salud de los españoles la que está en juego. Y con eso no se juega. Para hacerlo sostenible y garantizar su permanencia a largo plazo, el Sistema Nacional de Salud precisa de que todos los partidos firmen un pacto para robustecerlo y no convertirlo en un arma arrojadiza. Es un error echarse en cara las flaquezas sanitarias, porque tan culpables son unos como otros. Por centrarme en el PP (gobierna en España) y en el PSOE (tiene el mando en Andalucía), sería deseable que dejasen de clavarse rejones de muerte y que se pusiesen a dar vida a unos servicios sanitarios que atraviesan por una etapa muy complicada. Ideologías aparte, hay que ver con ojos de larga mirada que las acusaciones que los populares hacen a los socialistas en Andalucía son similares a los reproches que el PSOE lanza al PP en las comunidades donde este gobierna.

La sanidad pública debería estar por encima de las banderías políticas, porque sus miras son altas y, en cambio, los intereses partidistas con frecuencia se mueven de forma baja o en pleno barro. Hay que apostar de modo decidido por un modelo sanitario que atiende a todo el mundo independientemente de lo llena o vacía que se tenga la cartera. Se beneficiaría más a los pacientes y a los profesionales si los partidos se diesen la mano y aunasen sus esfuerzos para tirar del carro en la misma dirección en vez de hacer cada uno la guerra por su cuenta. En el caso de la provincia de Málaga, la situación es preocupante. Eso quienes mejor lo saben son los que peor lo pasan, es decir, los enfermos y el personal que los atiende. Si en la política imperase la razón, todas las formaciones se aliarían y lucharían para situar a los hospitales y centros de salud malagueños en una posición más adecuada. Sin embargo, eso es pedir peras al olmo. Así pues, tanto el que tiene el poder en Andalucía (PSOE) como los que están en la oposición (PP, Podemos, IU y Ciudadanos) continuarán sosteniendo que la verdad se encuentra de su lado y no escucharán a los otros. Es la triste realidad que aguanta la sanidad pública española. Así nos va.