Diario Sur

CALLE ANCHA

NOVIEMBRE DE CASTAÑAS Y CALABAZAS

En los últimos años las calabazas de Halloween ha ganada mucho terreno, casi han arrinconado, a las humildes, aunque con precios de oro, castañas. La injustificada importación de tradiciones de otras latitudes, con muchos esqueletos, gatos negros, disfraces relacionados con la muerte y calabazas iluminadas desde el interior, ocultan señas de identidad culturales con muchos siglos de trayectoria: entre ellas los rituales del asado de las castañas durante el otoño y, de forma destacada, en torno a Todos los Santos y Difuntos. Se pierde en la noche de los tiempos el ritual del Magosto, con el asado de castañas en la hoguera, propio de diversos lugares de España, pero especialmente de Galicia. Entre nosotros, también con un origen que se pierde en el tiempo, la fiesta del Tostón, felizmente recuperado desde instancias oficiales, pero durante años prácticamente perdido ante la invasión de Halloween, fomentado este asalto desde intereses comerciales que pueden suponer un agosto en noviembre y desde los propios centros educativos que, al fin y al cabo, no son más que reflejos de la sociedad donde se insertan. Nuestra tradición de Todos los Santos y Difuntos, evidentemente justificada con argumentos religiosos y más concretamente cristianos, quedan difuminadas, transmitiéndose la idea de algo antiguo, obsoleto, mientras que lo 'progresista', para algunos incluso vanguardista, es Halloween. Seguramente la virtud se encuentre en la convivencia de ambas tradiciones. De momento, algunos obispados españoles, han aconsejado este año celebrar Todos los Santos vistiendo a los niños de santos y advocaciones católicas de la Virgen; lo han llamado 'holywins'. Está por ver si esta iniciativa logra tener algún recorrido. Puede ser que en los próximos años veamos los bazares regentados por ciudadanos chinos exhibiendo disfraces de santos y de vírgenes. Todo se andará. Pero contra lo que nada parece competir es con la tradición de visitar los cementerios en los primeros días de noviembre, con el engalanado de tumbas. En Marbella contamos con tres camposantos saturados y necesitados de evidentes mejoras. A finales del año 2013 se anunció una inversión de cinco millones y medios de euros para la ampliación de los tanatorios: el de San Pedro Alcántara, el de San Bernabé y el Virgen del Carmen. Incluso se hizo público la constitución de una sociedad formada por Funerarias Blay S.A, Funeraria Vadis, Materiales de Construcción Fernando Moreno y Huete Arquitectos. Se decía que las obras iban a comenzar a principios de 2014 con un periodo de ejecución de treces meses. ¿qué pasó con lo prometido? A pesar de que el jeque Althani no tenía nada que ver, parece que el proyecto ha seguido el mismo camino que el puerto de la Bajadilla. Nuestros tanatorios no son dignos de una ciudad de la proyección de Marbella. La actual concesionaria de los tres camposantos es Parque Cementerrio Marbella S.L. Hace lo que puede y la voluntad se le presupone. Con más frecuencia de lo deseado tenemos que visitar a lo largo del año estos recintos y continúa siendo un despropósito lo que venimos constatando desde hace décadas: salas minúsculas, ausencia de servicios elementales; también en infraestructuras mortuorias, Marbella es deficitaria. Puede que no se considere asunto prioritario; ya se sabe que los usuarios directos acostumbran a no quejarse, por obvias razones, pero sí los herederos que padecen el frío y el calor. Es suficiente con visitar los tanatorios de Estepona o de Fuengirola para comprobar la distancia que nos separa. Mucho tiempo ha pasado desde que, hasta junio de 1814, el cementerio de la ciudad se encontrase en el recinto del Convento de la Santísima Trinidad, encargándose al maestro albañil Pedro Urbano la construcción de un cementerio en el patio de armas del castillo (dato facilitado por don Fernando Alcalá), buscando un 'lugar alto y ventilado', donde, andando el tiempo, se levantaría el Colegio Nuestra Señora del Carmen. En 1885 se cerró y entró en funcionamiento el de San Bernabé. En los noventa el pasado siglo se construyó el cementerio Virgen del Carmen. La necesaria mejora se está haciendo esperar.