Diario Sur

UNA CUESTIÓN

LESIONADOS Y RECAMBIOS

Tras una noche tenebrosa entre fantasmas y payasos empezamos hoy noviembre. Y por las cosas que vienen ocurriendo parece que estamos en la recta final de la Liga. Demasiadas lesiones, demasiados altercados, demasiados conflictos arbitrales. Pero en los primeros puestos de la clasificación, los de siempre con un convidado (¿blanco o rojo?), el Sevilla. Al Barcelona se le amontonan las bajas, lo mismo que al Real Madrid, pero apenas si se les nota en los resultados porque sus plantillas rebosan calidad; no es el caso de un Málaga que compite con casi lo puesto y las alarmas, por tanto, se encienden con antelación. Simultáneamente a tales contratiempos surge la aparición, obligada, de una serie de jóvenes que se abren paso casi a codazos entre sus compañeros de élite. Y en ese aspecto parece que esta vez los madridistas adquieren más ventaja que el club azulgrana, carente de jóvenes capaces de jugar y gustar en el titular. Mientras los del Bernabéu se han ocupado de repescar a Morata, Asensio y Lucas que 'se hacían' en otros equipos, los del Camp Nou se deshacían de Bartra, Munir, Fontás y Montoya, entre otros.

El Málaga, por su parte, que en su momento pudo recuperar a Demichelis, pierde a Charles para toda la temporada con escasas posibilidades de encontrar otro '9'. Un caso muy diferente y que afecta mucho más.

Demasiada intensidad en la jornada décima, demasiadas lesiones, demasiados choques de cabeza en los saltos que no siempre son legales y pocas veces sancionados. Tanta intensidad con tan poco criterio arbitral conduce a una situación que debiera cuidarse. Lo mismo que debiera castigarse tanto teatro en los encontronazos que sólo conducen a fomentar la violencia.