Diario Sur

LAS COSAS DE CAÑETE

En el Manzanares, poco, por no decir nada. Derrota, con fallos y un desorganizado Málaga en la primera parte. Se cumplió el pronóstico. Otra cuestión es en la forma y modo en que se produjo. En los cuatro goles encajados los desaciertos, descuidos y fallos de los defensores decidieron. La zaga del Málaga tiene más agujeros que un 'gruyere' francés. Atención, 'oído al dato': en la formación inicial la defensa estuvo compuesta por Rosales, internacional venezolano; Koné, más de 30 partidos con la selección de Burkina Faso; Mikel Villanueva también figura en el titular de la 'vinotinto', y Ricca, convocado para la selección de Uruguay. Para completar el cuadro, el meta Kameni, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y más de 70 partidos por la selección de Camerún. Hay más. Hasta la visita al Atlético, el Málaga era el cuarto equipo menos goleado de Primera, con 10 tantos. ¿No les parece un contrasentido, visto lo visto? De todos modos estoy deseando comprobar si en los cuatro grupos de Segunda B no hay dos o tres jugadores que puedan ser titulares en la cobertura del Málaga actual. Me cuesta comprender que haya que traer futbolistas desde muy lejos cuando estoy convencido de que aquí, en categorías inferiores, los hay.

Al conjunto 'colchonero', antes de recibir al Málaga, le habían marcado cuatro goles en nueve encuentros. Trece horas y media de juego, prolongaciones aparte. El sábado, los vestidos de blanco con unas rayitas celestes -este es otro cachondeo- le hicieron dos en 93 minutos. Otros detalles del Manzanares: Estrada Fernández le sacó tarjeta amarilla a Oblak por pérdida de tiempo en un saque de puerta, a 15 minutos del final. Ante un Málaga de lo más flojo de la temporada. Y dos apuntes positivos: uno, de oro, el golazo de Sandro a la salida de una falta lateral, lejana. Para enmarcarlo. Y dos, la actuación de Chory Castro, el mejor del equipo, con un derroche de juego, deseos y de lo 'que hay que tener' para ejemplo y espejo de algunos jóvenes. La segunda tarjeta no fue justa. A Juande se le encadenan los problemas. A las carencias técnicas del plantel se le une ahora la epidemia de lesiones, adornada con otra expulsión. Hablan de realizar un fichaje para el eje del ataque, por la larga baja de Charles. Y para la defensa, ¿qué?

En las décadas de los 50 y 60 no había puente ni pasarela que comunicara La Rosaleda con Ciudad Jardín y sectores de la zona. El peatonal actual se construyó en los 70. Por ese motivo, los aficionados residentes en la parte norte y este del campo de Martiricos tenían que dar un largo rodeo para bajar y volver a caminar desde el Puente de Armiñán hasta el campo. Pero, como en esta Málaga de nuestros amores hay ingenio para todo, allá que se inventaron un incómodo sistema para pasar desde Ciudad Jardín. El éxito fue apoteósico y duró muchos años. Se colocaban unas viejas escaleras en los dos paredones del Guadalmedina. Unas, para bajar al lecho, y otras para superar el otro muro a la altura de la confluencia de los sectores de Gol y Preferencia. Si el día llevaba agua, se 'suspendía el servicio'. En raras ocasiones sucedió.

Una típica estampa era la larguísima fila de aficionados cruzando el lecho y trepando por aquellas escaleras de madera. Otra vista curiosa que se suma al recuerdo de los 75 años del campo. Mayores, jóvenes, militares con y sin graduación -como constaba entonces en el precio de las localidades- y... ¿mujeres?. También, pero menos. Hay que significar que no era fácil el equilibrio. ¿El precio? Simple y económico: la voluntad. Añeja, entrañable y recordada imagen de otra Málaga con el mismo campo y club, protagonizado por los abuelos de los aficionados de hoy.