Diario Sur

palco 17

Pese a todo, se asustó al rival...

Un Málaga diezmado por las bajas y con titulares renqueantes, caso de Koné, mantuvo el tipo hasta el final y puso un nudo en la garganta atlética en un Manzanares donde campan a sus anchas desde hace muchos años. Vamos, desde que Gil padre entró en escena para alegría ‘colchonera’ y lágrimas de pena de Marbella. Si hay un club que tiene una versión propia y personal del reglamento ese es el Atlético de Madrid, que sin embargo anoche tuvo que afrontar lo que no esperaba, incluso eso de quedarse en inferioridad numérica, aunque pronto lo arregló el colegiado. Visitar la orilla del río de la ‘capital Carmena’ es casi equivalente a derrota y, justo es decirlo, no sólo por las prebendas arbitrales, sino también por ese toque que le ha sabido dar Simeone a su equipo. Por todo lo dicho, para el Málaga era misión casi imposible, pero al menos supo mantener la emoción casi hasta el último minuto, y eso tiene mérito sobre todo con la concesión de los dos primeros goles, gracias sobre todo a Koné, que no estaba para jugar pero al que la enfermería puso de titular. Con el 2-0, uno pensaba que se nos iba a echar encima el Titanic, pero Sandro demostró su clase en un gol de falta casi imposible, y otra vez había partido. Con el 3-1, Camacho se reivindicó de su flojo cabezazo del 2-0 y elevó la emoción con el 3-2, y allí les entró lo que se llama ‘canguelo pelotero’, sobre todo cuando Savic se fue donde debía, al vestuario. El Málaga buscó lo que parecía imposible, pero el Atlético, viejo armador de trucos, no dejó lugar a la improvisación e incluso acabó rematando el choque. Muchos lesionados, muchos fallos de una zona de centrales que no se enteran (¡Albentosaaaaaa!, ¿dónde estás...?) y una pena que nos viniéramos con el zurrón vacío porque el rival, pese a los que dicen que es una máquina de jugar al fútbol, no está para tirar muchos cohetes. Lo que pasa es que la defensa es una máquina de regalar goles. Tiempo al tiempo, digo yo.

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