Diario Sur

LA TRIBUNA

La pediatría en Málaga tiene un nombre

El profesor Antonio Martínez Valverde vino a Málaga en 1975, cuando la Pediatría dejaba mucho que desear. En poco tiempo consiguió que la Cátedra y el Departamento de Pediatría tuviese una intensa actividad científica, con participación en congresos, (organizó el XX Congreso Extraordinario Español de Pediatría), reuniones, cursos, sesiones científicas, cursos monográficos, etc. y una intensa actividad asistencial, consiguiendo poner al Hospital Materno Infantil de Málaga, al nivel de los más prestigioso de nuestro país.

Don Antonio es un docente con grandes cualidades para enseñar: síntesis, asimilación fácil de los progresos verdaderos, adaptación al auditorio discente y sobre todo, una envidiable claridad en la expresión oral y escrita. Ha sido solicitado para exponer sus conocimientos en diferentes foros nacionales y extranjeros.

Ha tenido una intensa actividad investigadora, (siguiendo a Alvarado nos decía que se puede investigar sin bata). Abrió numerosas líneas de investigación: en inmunidad, en nutrición infantil, en neonatología, en sida pediátrico etc. Inició en España el escreening, junto al profesor Mayor Zaragoza, de los errores congénitos del metabolismo, y enarboló la bandera del ácido fólico en las gestantes, como prevención de las malformaciones fetales del raquis (estas dos últimas con gran repercusión científica y social). Ha publicado capítulos de libros, varias monografías, innumerables artículos en revistas nacionales y extranjeras y ha dirigido Tesinas de Licenciatura y 98 tesis doctorales.

Los discípulos de la Escuela creada por don Antonio, que al cabo de los años somos muy numerosos, ocupando algunos puestos de alta responsabilidad en los hospitales y en la docencia; como directores de Hospitales, jefes de Servicio, directores de Unidad de Gestión Clínica, profesores titulares, etc. Y puso a muchos de nosotros en la cúpula de las sociedades científicas pediátricas. Nos facilitó la salida a países en donde podíamos adquirir conocimientos y de esa forma enriquecer al Departamento y a la Cátedra y nos envió también a otros lugares, en donde podíamos transmitir nuestros conocimientos, impartiendo cursos, dirigiendo tesis y marcando pautas y guías en hospitales.

Todo ello se lo debemos a usted y Málaga tiene una deuda con su persona, pues su intensidad y continuidad en el trabajo, la dedicación a la labor docente, investigadora y asistencial y el deseo de transmitir a los demás sus conocimientos, ha puesto a la Pediatría malagueña en lo más alto, con verdadera influencia en el resto de la Pediatría española. Málaga ha tenido un antes y un después pediátrico desde que usted llegó don Antonio y desde esta Tribuna, ruego al pleno del Ayuntamiento le sea reconocida públicamente esta labor.

Usted nos decía con frecuencia a algunos, os enseñé a volar y habéis volado más alto que yo. No don Antonio, usted sabe que eso no ha sido así, y me duele escribirlo, porque sé que no ha tenido la satisfacción, que usted deseaba, de ser superado por algunos de nosotros. Y eso es lógico que no haya ocurrido, porque usted es una persona excepcional en todos los sentidos. Trabajador incansable, rebosa humanidad, rebosa humildad, con una gran formación médica y una exquisita formación pediátrica, es usted un gran docente, un buen investigador y sobre todo un grandísimo clínico, es usted un verdadero maestro que creó escuela. Maestro con mayúscula en todo el sentido de la palabra.

El profesor Antonio Martinez Valverde vivió para la Pediatría: alumno interno de Pediatría; se licenció y doctoró en Granada; médico residente en el Hospital Wart Memorial de Bruselas, en la Clínica de Lovaina y Gante y en el Centro Internacional de la Infancia en Paris; Diplomado en Sanidad; Médico puericultor del Estado; profesor adjunto de Pediatría en Granada; jefe del Departamento de Pediatría y profesor encargado de la Cátedra de Pediatría en la Universidad de Navarra; Llega a Málaga para ser jefe de Departamento de Pediatría, catedrático de Pediatría y director de la Escuela de Puericultura. Recibió numerosos premios relacionados con la Pediatría; fue presidente de la Sociedad de Pediatría de Andalucía Oriental, vicepresidente de la Asociación Española de Pediatría, es socio de honor de las sociedades de Pediatría de Canarias, Sureste, Valencia y Galicia y académico numerario de la Real Academia de Medicina de Andalucía Oriental.

Brendan dijo: «Siempre debemos mantener, dentro de nosotros, la posibilidad del cambio, nunca debemos ser prisioneros de las decisiones del pasado», y el profesor Martinez Valverde ha seguido al pie de la letra estos consejos, ya que no sólo ha mantenido la posibilidad del cambio, sino que lo ha hecho realidad en su especialidad, y lo digo con conocimiento de causa, porque fui testigo -durante muchos años- de cómo la pediatría fue cambiando al ritmo que él marcaba.

Gracias don Antonio en nombre de tantos y tantos que nos formamos con usted. Y personalmente muchísimas gracias porque fue, y sigue siendo mi maestro, mi gran maestro, mi gran apoyo y mi gran amigo.

Y para acabar, recordaré unas palabras que califican a este maestro, unas palabras dichas por mi esposa -que nos dejó prematuramente- que quería a don Antonio y a su familia como algo suyo y que, con ese gracejo que le caracterizaba, como buena gaditana, decía cuando se hablaba de él: «don Antonio es un gran hombre, un genio, un sabio».