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Nuevos presupuestos en Marbella con un año más de experiencia

Nuevos presupuestos en Marbella con un año más de experiencia

El Ayuntamiento está otra vez inmerso en el proceso para la aprobación de los presupuestos y el panorama es similar al del año pasado, aunque con un año más de experiencia. El equipo de gobierno no cuenta con mayoría en el pleno y para sacar las cuentas adelante y necesita del voto de los dos ediles de Podemos, que ya no son dos recién llegados a la política y atesoran ya el bagaje de estos 16 meses en la política municipal.

Cuando se conformó el actual equipo de gobierno en minoría una de las desconfianzas que surgieron estuvo relacionada con una situación que obligaba a negociar todas las cuestiones trascendentes, entre ellas la aprobación de los presupuestos, con el consiguiente riesgo de bloqueo que de ella se podía desprender, cuando no del poder de decisión que podían alcanzar las formaciones minoritarias.

Hubo quienes se alarmaron por esta circunstancia, pero es posible que haya que ir acostumbrándose porque las mayorías absolutas no parece que vayan a formar parte del paisaje que podremos ver ni en esta ciudad ni en este país en el futuro más cercano.

El año pasado los dos ediles de Podemos apretaron hasta el final y el Partido Popular, posiblemente en un movimiento dirigido a enseñar su cara de formación responsable y de gobierno, ofreció su abstención para que las cuentas no tuvieran un matiz exageradamente morado. Por eso la aprobación tuvo finalmente una holgura que pocos podrían haber previsto con esta composición municipal, con 14 votos a favor y 13 abstenciones.

Todavía es pronto para vaticinar cuál va a ser el escenario de este año. Tanto Podemos como el PP han comenzado marcando su territorio. Los populares han advertido de que esperarán al estudio preliminar para marcar su postura frente al presupuesto y Costa del Sol Sí Puede ha adelantado su exigencia de que las concesiones de los servicios públicos privatizados que venzan no se renueven. El próximo en el calendario es el de la zona azul, por lo que pronto se verá qué tan roja es la línea que acaban de marcar.

Después de varios meses en los que PP y PSOE han traducido sus diferencias políticas en demandas en los juzgados no debe extrañar que esta semana se hayan tirado a la cara sentencias favorables a uno y otro. Con tantas denuncias como llevan presentando tampoco debe llamar la atención que haya sentencias para todos los gustos. Lo que sí resalta es que se trata de dos sentencias aparentemente opuestas sobre el mismo asunto: el derecho de la oposición a acceder a información municipal y la manera en que pueden hacerlo.

Así, después de que el PP presentara denuncias ante la falta de respuesta a medio centenar de solicitudes de información, dos juzgados han tomado decisiones aparentemente opuestas. Los ediles de la oposición solicitan ver un expediente y a los cinco días sin respuesta se produce el silencio positivo, ya que denegarlo de manera explícita vulnera derechos constitucionales.

Tras el quinto día sin respuesta se producen dos interpretaciones posibles y ambas tienen sustento judicial. El titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número Cinco entiende que se puede acudir al juzgado y denunciarlo. Ha dictado tres sentencias considerando que se ha vulnerado el derecho al no dar la información y que han sido difundidas esta semana por el Partido Popular.

El juez de lo contencioso número Tres, por su parte, considera en cambio que se ha obtenido el derecho por silencio positivo y que los concejales afectados deben pedir al Ayuntamiento que ejecute el acto. Para ello considera que debe presentarse un segundo escrito al amparo del artículo 29.2 de la Ley de la Jurisdicción Contenciosa y si en el plazo de un mes no se da la información, sólo entonces acudir al juzgado. Esta sentencia ha sido exhibida como una victoria por el equipo de gobierno y como una prueba de que los jueces censuran la supuesta voluntad del principal partido de la oposición de bloquear la administración municipal con tanta solicitud de información.

Hay informaciones antiguas, de cuando el PP era gobierno y el PSOE oposición, que se podrían reproducir en estos días alterando el nombre de los partidos y tendrían plena vigencia. Uno es, precisamente, el de las peticiones frustradas de información. Otra es la batalla sobre quién promete una mayor bajada de impuestos. Y otra más también ha tenido actualidad esta semana: la denuncia de que el Ayuntamiento de Marbella contrata empresas de otros términos municipales, un asunto con el que el PSOE hizo sangre durante sus años en la oposición y que ahora regresa como un bumerán.

Alguien podría preguntarse si esta situación en la que los principales partidos plantean argumentos idénticos a los que planteaba el adversario cuando estaba en el lugar que actualmente ocupan no supone una confesión de que cada día cuesta más encontrar identidades políticas basadas en un sistema de ideas. Y si eso no constituye un camino que lleva directamente a la muerte de la política.