Diario Sur

Una nueva etapa llena de incógnitas

Un nuevo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, un PSOE dividido por los quince diputados que rompieron la disciplina de voto y los que se abstuvieron por obligación o porque temían ser castigados, un Pablo Iglesias exultante porque opina que tarde o temprano ganará las elecciones, y un Ciudadanos reconvertido al sí, componen los perfiles básicos de la imagen que ayer ofreció el Congreso de los Diputados, intervención de Gabriel Rufián aparte.

Después de trescientos dieciséis días, se acabó el Gobierno en funciones. También se acabó por ahora el liderazgo de Pedro Sánchez, mientras el PSOE comienza una dolorosa travesía por el desierto. ¿Pero se acabó la inestabilidad? Muy pronto comprobaremos si los apoyos puntuales que pueda cosechar Rajoy consiguen esa reclamada estabilidad.

De momento, el nuevo presidente dejó ver sus colmillos. Sólo dos días después de haber presentado su faz más amable, su disposición a abrazar al adversario, anunció que ni de lejos estaba dispuesto a ser gobernado por la oposición. Es decir, sin decirlo, insinuó que no le temblará la mano si ha de convocar nuevas elecciones, a partir de mayo, si no consigue la aprobación de los nuevos presupuestos, si el gasto público se desboca, si se pone en cuestión la unidad de España. Mariano Rajoy, a pesar de no disponer de mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, no permitirá que su obra de gobierno sea sometida a demolición porque, dijo, traicionaría su propio proyecto político. Más claro, imposible.

Aunque anoche debió dormir muy tranquilo en el dormitorio presidencial de la Moncloa, en el que descansa desde hace casi cinco años. Esta vez, el equipo de mantenimiento no tendrá que pintar las paredes ni renovar el colchón, como es la costumbre cuando cambia el inquilino.

Horas antes, y después de renunciar a su escaño, Pedro Sánchez rogó a la gestora que no expulse a los diputados del PSC y que tampoco rompa con el partido 'hermano' de los socialistas catalanes. A su juicio, sería un error.

Un error mayúsculo el que socialistas de diversas posiciones han cometido en los últimos tiempos. Los rostros de incomodidad y desolación de la mayoría de sus diputados eran elocuentes. Han acatado la decisión que adoptó hace una semana el Comité Federal, sin exigir nada a cambio, ¿cómo reaccionarán cuando por responsabilidad de país les soliciten apoyar los presupuestos que presente el nuevo gobierno?

Comienza una nueva etapa plagada de incógnitas.