Diario Sur

repaso general

El 'casillo' Espinosa

El que ya podría considerarse ‘caso Espinosa’, o más bien ‘casillo’ por la escasa cuantía del dinero presuntamente gastado sin justificar, ha marcado la actualidad política en la Casona del Parque. Este asunto empieza a oler mal, pese a que está comprobado con unos tickets que en ese grupo se gasta bastante en productos de limpieza. Se queja amargamente Juanjo Espinosa, que así es como se llama el que hasta ahora pertenecía al grupo de Málaga Ahora, que está sufriendo una caza de brujas, y no precisamente de Halloween, debido a su decisión de presentarse como secretario provincial de Podemos. Que nadie tenga dudas. Eso es así, porque la denuncia de que no ha justificado dinero del grupo municipal viene del fuego que hasta hace unas semanas era amigo. Ahora bien, Espinosa está demostrando que es un novato en esto de la política, donde estas artimañas se producen desde la Antigua Grecia. Lo normal es que esto suceda precisamente ahora. Las huelgas se hacen cuando tienen más incidencia… y los trapos sucios se sacan cuando más daño se hace al que presuntamente los ha manchado. Por eso, Espinosa no debe sentirse mosqueado porque aparezca este asunto ahora. Lo preocupante es que haya asunto. Y de momento las explicaciones del edil no son para nada exculpatorias. De entrada, no ha justificado el montante total del dinero y, lo que es peor, las facturas que ha presentado para demostrar en qué han gastado los fondos pueden ser falsas, porque la empresa que en principio aparece como emisora de los albaranes asegura que no ha ofrecido los servicios. Es decir, que no sabe de dónde han salido esos documentos. Es cierto que no hay que exagerar, porque de lo que se está hablando es de un presunto desfalco de unos dos mil euros del grupo municipal. No se van a hundir las arcas municipales, pero deja en muy mal lugar a este concejal. Y también, por qué no decirlo, a su propio grupo por no haberlo controlado debidamente antes. No está teniendo suerte Podemos en Málaga, donde su secretario provincial dimitió hace unos meses y donde el que ya puede considerarse como su representante en Ayuntamiento de Málaga se está viendo salpicado por un asunto feíllo. Lo que llama la atención es la condescendencia de los demás grupos municipales, empezando por el propio equipo de gobierno. Piensen por un momento que un concejal del PP hubiera presentado como gasto la compra de compresas, lejía o suavizante. O lo que es peor, que una empresa hubiera denunciado la falsedad de la factura presentada. El alcalde lo hubiera tenido que destituir de momento y la Fiscalía ya tendría la denuncia sobre su mesa para que se abrieran las correspondientes diligencias informativas. Se ve que hay diferentes varas de medir. Que el dinero sea del grupo municipal no resta importancia al asunto, porque también sale del erario público y, lógicamente, no está para comprar vino, ginebra o ron. Ni para pagar los gastos de los partidos o de los actos que monten. Que en el fondo es la acusación que planea sobre este caso.

Salón de plenos... de la ONU

Otro asunto que ha levantado nada menos que una protesta diplomática es la moción aprobada por todos los grupos municipales contra Turquía, que como ustedes saben no es el nombre de un barrio o distrito de la ciudad. Como a los grupos les gusta meterse en camisa de once varas, no tuvieron otra cosa que condenar al Gobierno turco por el «genocidio del pueblo armenio». El embajador turco ha presentado una queja por ello. Este episodio no crean además que se produjo hace unos días, o meses, sino que está fechado en el año ¡1915! Donde no se ha metido el Congreso o el Senado de España, ni 167 países se ha metido el pleno del Ayuntamiento de Málaga, que sin duda tiene una vocación de ser el de la ONU. ¿No les basta con discutir con los asuntos de su competencia? Ya está bien de tonterías y de querer arreglar el mundo desde la Casona del Parque. Málaga es importante, pero no nos vengamos arriba. Que tampoco es para tanto.

Sigue la falta de transparencia

Lo que sí es preocupante es que se haya institucionalizado la falta de transparencia en los Presupuestos de la Junta de Andalucía, ya que no se provincializan. Se argumenta que no se hace para no levantar recelos entre las inversiones que se hacen en una u otra provincia. La realidad es que no se hace porque tienen muy poco que vender. Y ya puestos, qué hay de malo en comparar lo que se invierte en cada provincia. ¿Es que no lo hace el PSOE a nivel nacional cuando elabora un ranking para colocar, y con razón, a Málaga en la cola de las inversiones del Estado? En este caso se ve que no se crean recelos entre provincias.