Diario Sur

LA ROTONDA

Democracia, esa palabra

A sí están las cosas: Málaga Ahora estalla por los tampax, Pablo Iglesias se quita su careta en vísperas de Halloween, el cada vez mas 'podemita' Alberto Garzón dice que no sabe si estará fuera o dentro del Congreso de los Diputados, donde parece que más de uno se siente excesivamente incómodo sentado.. La izquierda de la izquierda que no es otra cosa que populismo puro y duro no se encuentra a gusto en sus escaños, y tampoco parece que esté por la labor de intentar amoldarse. Para ellos es fácil eso de insultar y decir que van a manifestarse en la Carrera de San Jerónimo madrileña en pro de la democracia, olvidando que precisamente es esa democracia la misma que permite que ocurra semejante dislate: protestar por ejecutar la voluntad popular expresada en las urnas y en el Parlamento a través de los votos de los hombres y mujeres elegidos por sufragio universal. Eso es democracia, una palabra con la que muchos de ellos se llenan la boca pero por la que muy pocos de ellos han luchado. Democracia fue lo que se buscaba en los tiempos en los que no la había en España, y democracia fue con lo que se enfrenta cada día este país a los enormes problemas que lo han lastrado pero de los que ha sabido salir airoso, o al menos, no muy perjudicado: terrorismo, golpismo, corrupción... La verdad es que produce bastante lástima oír a Alberto Garzón lanzar las diatribas tan absurdas que incluso a sus compañeros comunistas malagueños, los de verdad de toda la vida, les sonroja. Manifestarse por la democracia intentando impedir la manifestación de la democracia es un verdadero enigma que ríanse ustedes de los montajes de Ikea. Pedro Moreno Brenes (el mundo universitario, por cierto, alaba su excelente discurso en la apertura de curso de la Uned) decía hace unas horas en un tuit que «Rajoy presidente, no me gusta nada, como tampoco manifestación hablando de golpe de Estado, ignorando lo terrible que es uno de verdad, 1936...». Hay que ser consciente de lo que se hace y de lo que se dice, y aunque crean lo contrario, políticos como Alberto Garzón o Pablo Iglesias les hacen un flaco favor no sólo a la democracia (porque eso es indudable, ellos buscan 'su democracia') sino incluso a sus propias formaciones. Bueno, Garzón ya se sabe: ha conseguido que IU desaparezca, lo cual no deja de tener un importante mérito en estos momentos, sobre todo para su cv. Mientras, las normalidad, la que no busca minutos en la Sexta (algún día se hablará de este tema), la que tiene como norma respetar los mandamientos de las urnas, esa, digo yo, se impondrá para beneficio de quienes pensamos que hay que remar todos juntos para alcanzar la orilla, porque para salir del boquete en el que nos metimos hay que hacer un ejercicio de humildad y de cooperación en el que no todo están de acuerdo. Bueno, pues ese es el problema. No lo duden.