Diario Sur

LA ROTONDA

Vuelve el Johnny

La sensibilidad viene marcada por la nostalgia, con el pasado siempre muy presente en el día a día, a flor de piel. La memoria castiga o revitaliza el alma según los recuerdos, aunque la mente se encargue de seleccionar las emociones. Condensa o comprime según el estado de ánimo. Esta semana se alteró el ritmo cardiaco normal al escuchar que el Johnny, el otrora popular colegio mayor San Juan Evangelista, en Madrid, volvía a gozar de la dignidad que nunca debió haber perdido.

Cincuenta años alimentando ilusiones de jóvenes ávidos de nuevas experiencias no podían ser ocupados por el olvido -los okupas, durante el año que usurparon este rincón de melancolía, no solo destrozaron aulas, paredes o habitaciones, sino que desgarraron la esencia de tantos que construyeron allí una carrera y mantienen vivo su espíritu-. La Universidad Complutense de Madrid, vivero de soñadores en la época en la que cobijaba a muchos malagueños, se hace cargo del colegio mayor que regentó Unicaja hasta 2014. Esta residencia tan añorada por los alumnos de provincia era una referencia cultural en esa época donde la Movida encontró su lugar para amplificar esa sacudida fresca de los años ochenta. El Club de Jazz San Juan Evangelista se convirtió en leyenda por el talento que desfilaba por sus tablas y por el escenario al que acudían mitos de todo el mundo.

Para poner fin a esta pesadilla falta la firma del Consejo Social de la universidad madrileña y del patronato de la Fundación Unicaja, pero parece que termina un conflicto que a muchos malagueños nos ha causado desazón, porque la vida de estudiante trasciende al periodo de enseñanza y queda indeleble para siempre. En ese colegio fuimos muchos los que aprendimos a vivir, a soñar, a fantasear, a idealizar una profesión, la periodística en este caso, a imaginar un mundo mejor que luego, en mayor o menor medida, terminó confirmándose.

Parece que la idea que tiene la Complutense es no solo adecentar el edificio, retomar su sentido de colegio mayor, sino que pretende revitalizar un centro donde la cultura vuelva a cobrar el máximo protagonismo. Somos muchos los que miramos atrás y vemos un Johnny que alumbró años de creatividad emocional, de libertad personal, de diálogo constructivo cuando la ideología importaba tanto como la política -al revés de lo que ocurre en estos momentos-, que como bien reza la nota difundida «ayudó a contribuir a enriquecer la sociedad española». Cuando se ponga fin a esta pesadilla muchos malagueños sentiremos felicidad. Es lo que tiene contemplar sólo belleza cuando se mira atrás.