Diario Sur

OPINIÓN

REALIDAD Y SHOW

De camino a una actividad de campaña electoral organizada por Cal Berkeley Democrats, la asociación universitaria del Partido Demócrata, vuelvo a disfrutar de una de las imágenes más impresionantes de esta zona: el sol escondiéndose detrás del Golden Gate. En Barrows 80 va a tener lugar el Weekly Phone Banking, la información ha sido un tanto confusa y, sinceramente, no sé muy bien dónde me estoy metiendo. Abro la puerta de la sala y. ¡Parece un improvisado Call Center! Los estudiantes llaman por teléfono para pedir el voto a Hillary siguiendo un guión en el que se destacan las virtudes de su candidata sin hacer mención a su oponente.

Esto es un no parar, dos días después me encuentro en una pequeña sala con música actual de fondo, un chico alto y con un cierto aire altivo está a punto de hablar, es el presidente del Berkeley College Republicans, la asociación homóloga del Partido Republicano. «Quiero que sepáis que me siento avergonzado.». De un plumazo se disipa ese aire altivo en su expresión y mi sorpresa es mayúscula. En su breve discurso muestra un claro rechazo a muchas de las propuestas de Trump, como las deportaciones, afirma que su candidato siempre fue el senador Marco Rubio y que por encima de todo está el partido. Todos los asistentes aplauden en un acto que evidencia a la perfección la división interna en torno a la figura de Trump. La semana concluye con todo un clásico: el debate entre ambas asociaciones. El salón de actos del Valley Life Sciences Building acoge este evento. Cada equipo lo forman tres miembros que se sientan tras dos mesas vestidas con el logo de cada asociación. El debate está dividido en varios bloques: economía, inmigración, Oriente Medio, cambio climático, política energética e impuestos. Esta vez los organizadores no sirven bebidas, palomitas o porciones de pizza y las intervenciones de los alumnos son el centro de atención. Sentado desde mi butaca percibo la calidad de los argumentos y el respeto al contrincante en un debate en el que está prohibido aplaudir o vitorear. Detrás de los focos que iluminan el show electoral en los EE UU se divisa otra campaña, esta universitaria, mucho más real y sincera, basada en la confrontación de argumentos y no en la lucha de eslóganes.