Diario Sur

FALSO 9

OLLA A PRESIÓN

La botella de Mestalla ha sido la noticia de la semana. De algo hay que hablar. Lo peor del botellazo compartido ha sido la reacción de cierto directivo del fútbol español, como casi siempre. No hay que hacer chistes de lo que no tiene gracia. Tampoco hay que olvidar que las gradas de algunos estadios han sido y continúan siendo escenarios de conductas machistas, xenófobas, racistas.... No son tonterías. Afortunadamente las imágenes grabadas sirven para encontrar a los que confunden el odio con el deporte.

Los estadios más carismáticos del mundo son una 'olla a presión', pero esto no significa que los visitantes tengan que saltar por los aires sino que los aficionados apoyan al equipo de casa y presionan con cánticos a los contrincantes. Pero no los calientan, ni los provocan, ni los queman. No olvidemos que los jugadores de fútbol son jóvenes y también les cuesta contenerse. Por desgracia, el insulto está al borde de la calle. Los conductores bajan la ventanilla del coche para soltar improperios. El fútbol es un espectáculo deportivo que cada día tiene más similitud con las luchas de gladiadores en los anfiteatros. La presión en las gradas no tiene por qué confundirse con la grosería. Al chico de la botella quizá habría que quitarle puntos como a los conductores que se saltan las normas, sacarlo de la cárcel y darle una última oportunidad. Lo curioso es que la cárcel del fútbol está fuera del estadio y los prisioneros andan a sus anchas por el mundo entero. Neymar también está en el punto de mira. Cuando hace malabarismos con el balón hasta determinados futbolistas lo condenan. Cada vez entiendo menos el fútbol. Él sólo tiene que contener los insultos y expandirse por el terreno de juego. Los buenos aficionados pagan por verlo.