Diario Sur

ARTE EN MARBELLA

BODEGONES QUE HABLAN INGLÉS

Hace pocos días, el pintor Aurelio Rodríguez (nacido en Génave, Jaén, pero avecindado en San Pedro Alcántara desde finales de los ochenta) colgó en las redes sociales la imagen de un cuadro suyo que había sido premiado en un concurso internacional, y, con su habitual modestia, manifestó simplemente que estaba «contento al recibir esa noticia». Siempre que tengo ocasión, y ésta es una más, recuerdo a los lectores y ciudadanos la enorme calidad de la comunidad artística de Marbella y su comarca; un grupo muy activo y, por desgracia, muy desconocido para el gran público, cuya repercusión mediática se desvanece en un firmamento cuajado de «estrellas» y personajes variopintos, casi siempre ajenos al ámbito de las Bellas Artes.

Por eso hemos traído aquí esa noticia. Porque ese galardón que nuestro pintor tan calladamente anuncia, como si careciese de importancia, no es otro que el primer premio en el apartado 'Still Life & Floral', además de sendas menciones de honor en 'Animal & Wildlife' y 'Portrait & Figure', categorías incluidas en el 18th Annual Pastel 100 Competition, prestigioso certamen de pintura al pastel que se celebra cada año en Estados Unidos, abierto a especialistas de cualquier nacionalidad, y que en esta selección de los cien mejores -que aparecerán en la revista 'Pastel Journal' en febrero del año próximo- han concurrido más de 2000 participantes.

Tan solo nos resta hablar de la obra premiada: se titula 'From the Mediterranean III', pastel sobre Pastelmat, de medidas 55 x 55 cm., fechado en 2014, y es el tercero y último de una serie de bodegones de factura exquisita y escasos elementos, carabineros y copas de vidrio o plásticos transparentes, que se asientan de manera inverosímil sobre un fondo negro, de tradición barroca, originando una composición simple, impactante y de gran pregnancia expresiva. En definitiva, este trabajo reúne las cualidades que hacen de Aurelio Rodríguez uno de los nombres fundamentales del pastel en España y en medio mundo, donde su obra y su presencia es requerida constantemente en bienales, talleres y clases maestras. Alguien que es capaz de convertir lo cotidiano en permanente sorpresa, de revestir la realidad con un halo irreal (don que Ortega y Gasset atribuía a Velázquez), de acercar el detallismo descriptivo hasta la frontera de la verosimilitud.; pues bien, también es capaz, por increíble que parezca, de esconder los trazos, ocultar la arquitectura externa con una perfección técnica sublime, como si no mediara mano alguna. Podrán comprobarlo cuando este espléndido bodegón vuelva a casa por Navidad.