Diario Sur

GUADALQUIVIRIA

Marioneta

Me pregunto si Susana Díaz tendrá tanta constancia como El Mouaziz para ganar la carrera a la Moncloa. En la historia de las convulsiones del PSOE hay fijado un lema no escrito de que toda ruptura se cura con un éxito, como apunta Iñaki Gabilondo. Díaz necesita un éxito urgente para cicatrizar las heridas muy abiertas y sangrantes no del PSOE como organización, sino de su electorado. Y no valen los triunfos que hay que atribuirle en los dos célebres comités del PSOE. En los dos ha ganado, cierto, pero ¿a qué precio?

Esta no es una cuestión baladí. La presidenta andaluza se muestra ante todos como alguien con fuerza suficiente para tirar del carro socialista. No me cabe duda de que tiene agallas. Frente a los que la vituperan con agravios machistas o clasistas, les diría lo que un día oí en los pasillos del Parlamento a Javier Arenas avisando a su partido: «Si la menosprecian, se equivocan». No le hicieron mucho caso y así le fue al PP en 2015.

Pero Juanma Moreno aprendió pronto la lección y se puso a escuchar como un cura en un confesionario los lamentos de los andaluces de a pie, la mayoría por los recortes que su propio partido en el Gobierno ha propiciado. Lleva año y medio haciéndolo mientras Susana Díaz trabajaba su perfil de estadista para ser útil a España. Uno y otra parece que están consiguiendo lo que buscaban. Díaz ha hecho un gran servicio, algunos opinan que a este país, otros que a los poderes económicos de este país, y otros que al PP. El tiempo dirá si también a su partido, como ella defiende, salvándole de las fauces del populismo.

Moreno siguió como una hormiguita su camino de reunión en reunión con cada vez más descontentos y ha logrado convencer a muchos de que la culpable de los males es Susana Díaz. Ayer dio un golpe de efecto al anunciar un teléfono para recoger las quejas de los ciudadanos con el SAS al pairo de la manifestación de Granada y los ratones del hospital de Huelva. A priori creo que es una medida brillante. ¿Quién no tiene alguna queja del SAS? La semana pasada apuntaba que cada vez es mayor la sensación de que la sanidad andaluza ha desmejorado mucho con la crisis y que es la Junta la que tiene que asumir su responsabilidad en ello.

El PP utiliza un cartel inquietante en su campaña sobre la sanidad andaluza: una marioneta (mujer) manejada por los hilos de alguien invisible. Se supone que Susana Díaz. «Que no jueguen con tu salud», reza el eslogan. La indignación en la Junta es grande e imagino que la de Díaz, mayor. Justo un día después de su gran servicio al país de Mariano Rajoy, de quien quiere ser su jefa de la oposición. Puede morir de éxito en Madrid, pero aquí, como advirtió Arenas de ella, ha menospreciado a su jefe de oposición.