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zona técnica

El Unicaja se consolida

Aunque no conviene olvidar que el Iberostar Tenerife tiene un presupuesto muy inferior, lo cierto es que hasta ayer nadie había podido vencerle y llegaba como uno de los equipos que practicaba mejor baloncesto. Por eso, el triunfo malagueño tiene una gran importancia y le devuelve el sitio que le corresponde entre los mejores.

Los cambios, un lastre

El Unicaja apareció ayer sobre el parquet del pabellón Santiago Martín con un gran nivel de acierto desde la línea exterior, esa circunstancia proporcionó también facilidades a Musli para dominar cerca de la canasta. Cuando la defensa local tuvo que replegarse sobre el serbio, el excelente movimiento de balón del Unicaja le convirtió en claro dominador. La entrada de nuevos protagonistas por ambas partes trajo un cambio brusco del decorado, que no era bueno para el Unicaja. Las ausencias de Musli y Lafayette, junto a la presencia de Vázquez, English y Beirán acabaron por determinar una mayor igualdad, que redujo la ventaja malagueña.

Mlaos momentos

Plaza mantuvo a muchos suplentes en el segundo cuarto y pronto se confirmó que la aportación ayer del banquillo dejaría mucho que desear. El ataque se desplomó y en cinco minutos el marcador estaba igualado. El técnico tuvo que recurrir primero a Musli y después al resto de su quinteto titular que, enseguida, recuperó la firmeza en el rebote, la intensidad de su defensa y, sobre todo, el acierto en ataque, lo que les llevó a retirarse al descanso en ventaja.

Altibajos

En la tónica de los quince últimos minutos de la primera mitad, el Unicaja, a pesar de recuperar su cinco titular, tras el descanso, ya nunca volvería a ser el equipo brillante de los cinco primeros minutos. A pesar de ello, gracias a los destellos de Smith y más por errores ajenos que por méritos propios, mantuvo una ventaja tranquilizadora, aunque cuando Musli y Lafayette se tomaron un descanso, el cuadro local volvió a entrar en el partido, ya que el ataque visitante se estancó otra vez.

Más defensa

Aunque los primeros minutos del último cuarto transcurrían con gran igualdad, el Unicaja, con más defensa que ataque, gracias a la aparición tardía pero oportuna de Díez y a pesar de sus carencias en el juego colectivo, cogió siete puntos de ventaja. Lafayette se fue otra vez a descansar y el encuentro entró empatado en los dos últimos minutos. Plaza metió a Suárez, que no había jugado en el último cuarto, puso dos bases en cancha y se quedó sin alero alto. Ambos equipos decidieron buscar el triunfo desde la línea de 6,75. Fallaron los especialistas locales y Díaz, desde la esquina, colocó el triple definitivo, esta vez más verde y morado que nunca.