Diario Sur

ANDALUCÍA EN EL DIECISÉIS

Metas volantes

Por muchas cábalas que se hagan, es difícil concluir las consecuencias que para el PSOE tendrá su difícil decisión de hoy, previsiblemente la de la abstención para dejar gobernar a Mariano Rajoy. Pero sea cuál sea la catarsis a la que se vea obligado para purificar el pecado ante su militancia, Andalucía, la comunidad donde el PSOE atesora más poder institucional, seguirá siendo antesala del devenir político de España.

Lo fue en 2015, cuando Susana Díaz acertó al adelantarse con las autonómicas a dos años de hartazgo electoral, conservar el Gobierno de la Comunidad y devolverle a su partido la hegemonía en votos y escaños. Una hegemonía que duró tres elecciones. A la cuarta, la del 26 de junio, el PP volvió a ganar al PSOE en Andalucía en votos. Este dato no hay que desdeñarlo en el cambio de opinión del 'no es no' al 'no, pero sí' de Susana Díaz y su poderosa federación socialista.

Si la victoria del PP en Andalucía el 26-J es solo una 'meta volante' en la carrera de Juanma Moreno hacia San Telmo, como asegura Mario Jiménez, no se sabrá hasta que haya otras elecciones. Por lo pronto, al portavoz de la gestora socialista se le ve convencido de que la cita con las urnas hay que retrasarla cuanto más mejor. Por si acaso Moreno se alza con otra meta volante.

Moreno escuchó en diferido lo de las metas volantes y otras frases ocurrentes que le dirigió Mario Jiménez, ya que se ausentó del tramo final del debate sobre el estado de la Comunidad. Una ausencia que Susana Díaz hizo notar con acertada ironía: «El que dice que se ocupa de Andalucía hoy no tiene tiempo para estar aquí». Moreno centró su discurso del día antes en un 'hashtag' de Twitter: 'SusanaNOestaenAndalucia', aludiendo a las aspiraciones de la presidenta de sobra conocidas.

El debate dio de sí poco, más allá de mirar todos a Madrid. No solo Susana Díaz. El mismo Maíllo, que sorprendió con un alegato duro contra la presidenta instándole a irse ya, participó este viernes en un foro sobre educación en el Congreso de los Diputados convocando a la prensa por ello. Algunos ven al líder andaluz de Izquierda Unida con un futuro en la capital del reino si prospera lo de Unidos Podemos con Teresa Rodríguez como candidata en Andalucía. El Congreso ganaría un gran orador.

Algo que aún es una asignatura pendiente para su compañera de mítines del 26-J. Sobre el escenario Maíllo describía a Teresa Rodríguez como «telúrica», alguien apegada a la tierra, y la gaditana con gracia replicaba, «dice telúrica por no decir ordinaria». Pese a su buen discurso, a Maíllo también se le pasó de frenada lo telúrico al acudir al físico de la presidenta para descalificarla.

El debate, en realidad, fue una puesta en escena cara al futuro personal de cada líder. Moreno con el 'maillot' verde y blanco de la vuelta ciclista a Andalucía; Díaz como jefa de la oposición a Rajoy; Maíllo más pro Iglesias que nunca; Marín como el 'san pedro' de todas las llaves de gobierno; y Teresa, atribulada y telúrica, pero quizás la que dio más en la diana. La prueba estuvo en cómo arremetió contra ella Susana Díaz.

Podemos empieza hoy un proceso de renovación de órganos de dirección en Andalucía con un objetivo más allá de aclararse si dar más caña en la calle o en las instituciones: el de dar el 'sorpasso' al PSOE y ser la alternativa al PP. Iglesias-Errejón saben que Andalucía es su meta volante clave para ganar. Entre la maraña y tensiones de errejonistas y anticapitalistas o pablistas por hacerse con el control del partido en Andalucía, hay algo que une a todas las candidaturas: convertir a Podemos Andalucía en una federación con fuerza propia.

Es lo que hizo Alfonso Guerra en 1980 para frenar al PSA de Alejandro Rojas Marcos y capitalizar el 28-F como un logro del PSOE. Le ayudó que Rojas Marcos pactara con la UCD. No se si la historia se repetirá. Desde entonces el PSOE gobierna en Andalucía y esta comunidad ha sido siempre su ave fénix para ganar en España. Es lo que pretende Susana Díaz. «La gente lo que me dice es 'Teresa, dale caña a Susana'», comentaba para explicar su telúrico discurso del miércoles, cunetas lamentables incluidas.