Diario Sur

LA LUPA

Escuchar a los expertos

BASTA con escuchar las perogrulladas que se escuchan cada vez que alguien siente la necesidad de reflexionar en voz alta sobre Marbella y el turismo para concluir en la necesidad de escuchar a los que saben. Aunque sólo fuera por eso ya debería considerarse como una buena idea la puesta en marcha del Foro de Innovación y Promoción Turística de Marbella, una entidad que acaba de crear el equipo de gobierno municipal, tras el anuncio en ese sentido formulado por el alcalde tan pronto llegó al sillón de la Alcaldía y que recoge buena parte del talento que esta ciudad atesora en ese sector estratégico de la economía de la provincia.

El foro parte de un principio que bien debería ser aplicado no sólo en otras áreas de la vida municipal sino también por otras administraciones: escuchar a los que saben y, si es posible, hacerles caso. Ahora resta que comience a funcionar, esperar a los resultados y conocer de qué modo se gestionarán las dificultades cuando aparezcan.

Si se analiza la composición de la nueva entidad surgen algunas pistas acerca de por dónde discurrirá su funcionamiento. Si bien es cierto que el foro responde a una iniciativa del alcalde y a un compromiso asumido tan pronto como llegó al gobierno municipal, no puede ignorarse que supone también una larga aspiración de los empresarios del sector y que el Centro de Iniciativas Turísticas había convertido hace tiempo en una reivindicación y en un reclamo permanente.

Durante el anterior gobierno municipal los oídos de los empresarios fueron lisonjeados en más de una ocasión con la promesa de poner en marcha algo parecido -en aquella ocasión se lo llamó consorcio- pero el compromiso nunca se materializó.

Ahora se ha hecho realidad y la presencia del presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Javier González de Lara, en la reunión inaugural y su compromiso de participar en las futuras sesiones dan cuenta de la satisfacción que supone para el colectivo empresarial contar con un ámbito donde una administración pública escuche sus propuestas.

Los integrantes del foro, que tendrá carácter deliberativo y funcionará como un órgano asesor del alcalde, están ahí, según insisten en recordar cuando se les consulta, no en representación de las sociedades en las que desarrollan su labor profesional y que en algunos casos encabezan, sino a título individual. Tampoco hay entidades representadas como tales, por lo que ninguna puede reclamar por su ausencia, sino personas que aportan su experiencia y que han sido invitadas a participar de forma personal.

La composición del foro, con presencia de empresarios en activo y de profesionales retirados que seguramente tendrán mucho que aportar, es seguramente un reflejo del compromiso de la patronal con la iniciativa, y aunque no hay ningún miembro cuya participación en el foro pueda ser cuestionada, llama la atención la ausencia absoluta de representantes de los trabajadores del sector turístico, un colectivo que podría también aportar su experiencia y puntos de vista, seguramente enriquecedores. Esta ausencia es particularmente llamativa no solamente porque se trata de una iniciativa que ha sido puesta en marcha por un gobierno tripartito que se reclama como impulsor de políticas de izquierdas, sino también porque la presencia de los sindicatos se daba por hecha desde que se comenzó a hablar de un foro turístico.

Por delante, el foro tiene un desafío gigantesco: diseñar una estrategia turística para una ciudad que ejerce un liderazgo incuestionable en el sector en España y que es portadora de una de las marcas más valiosas del mundo, pero que por la falta precisamente de una estrategia pensada a largo plazo queda muchas veces a merced de los cambios de gobierno y sobre todo de los vaivenes de las coyunturas internacionales.

Sin duda, una de las tareas primordiales será proponer caminos que lleven a la meta de la desestacionalización, para lo que será necesario introducir a la ciudad en nuevos segmentos en los que aún no es líder y donde habrá que aprender de otros destinos. También habrá que conseguir que los buenos resultados turísticos se traduzcan en empleos estables y de calidad, porque si no es así habrán servido de bien poco.

El pasado martes, González de Lara propuso otro objetivo que sin duda es también estratégico y a largo plazo. Se trata de conseguir que el turismo sea considerado un asunto transversal, que atraviese todas las áreas municipales y que por lo tanto todas las delegaciones del Ayuntamiento asuman que las tareas que desarrollan en el ámbito de sus competencias deben tener un enfoque dirigido al turismo.

El foro también hará propuestas para diseñar una estrategia de promoción, una función que a lo largo de la historia de la Costa del Sol ha sido asumida en solitario por las administraciones públicas. En este apartado tan importante es que las empresas turísticas participen en su elaboración y en la toma de decisiones como que contribuyan también a su financiación. La promoción no puede descansar solamente sobre el sector público, una costumbre endémica de la Costa del Sol pero que ofrece un panorama muy diferente en destinos como Baleares o Canarias, donde la participación privada tiene mayor peso.

No obstante, el mayor de todos los desafíos que se le presentan al foro turístico es su supervivencia a lo largo del tiempo. Para ello es necesario que demuestre su utilidad, que la ciudad lo haga suyo y que nadie sucumba a la tentación de patrimonializarlo. Si se consigue esto, sus impulsores, y en concreto el alcalde, podrán vanagloriarse en el futuro de haber marcado el inicio de una nueva etapa en la rica historia del turismo en Marbella.