Diario Sur

SIN IR MÁS LEJOS

La anomalía con andador

Aún no conozco a nadie que al cruzar La Mancha, entre cabezada y cabezada, comente que le encantaría quedarse a vivir allí, en esa inmensa llanura donde se intuye que no sólo el horizonte es plano. Claro que eso, que es todo lo contrario que escuchamos a tantos que visitan Málaga, es lo que se piensa al mirar desde la N-IV, donde los sentidos apenas se quedan con una ruta de bares de carretera que venden queso. Es y va a ser una tierra aún más despoblada, como la mayor parte de los ocho mil municipios de España. Sin ese heroísmo mágico de Don Quijote que mitifica lo inhóspito, el paisaje manchego llegaría a ser invisible, pero pronto serà parte de la metáfora del futuro. A los pocos nuevos españoles que nacerán, les espera el país envejecido y menguante que el INE dibuja en medio siglo, con cinco millones menos de habitantes.

El censo de ovejas se mantendrá en la Mancha por encima del padrón, como les pasará también a las vacas de Extremadura, que desde hace quinientos años empezaron a disponer de más espacio libre ante las ansias de escapar de tanto inquieto pastor en busca de imperios y que ahora son milenials detrás de mil euros al mes.

La poco acogedora España es una anomalía europea en lo demográfico, y lo va a ser más, aunque la cosa irá por barrios. Ya se intuye algo cuando la imagen nocturna del satélite muestra dónde hay más farolas encendidas en la Península. A España se le reconoce por esa silueta de vatios como una feria sin interrupción a pie de playa y un gran vacío mesetario que sólo iluminan Madrid y Móstoles, la segunda ciudad castellana. Cuando el mundo camina hacia los nueve mil millones de habitantes, el reparto en 50 años asigna a España todas las papeletas de gran islote geriátrico.

No parece mentira estadística. El retrato robot ya asoma el bastón a pie de semáforo y los del 'baby boom' lo intuimos al afeitarnos, pero Málaga tiene mucho futuro, y no sólo como asilo. A 15 años vista, el empuje no vendrá de los carritos con bebé, pero tampoco sólo de andadores y sillitas eléctricas, sectores emergentes. Mucha gente joven vendrá buscando su sitio y un trabajo en este paraíso de cemento y buganvillas. En 2030, si camina junto a tres adultos por la acera y ninguno es mayor de 65 años, es que usted va a ser el anciano de la estadística. ¿Con pensión? Eso no lo dice el INE.