Diario Sur

EL RAYO VERDE

El combate de la comunidad

Como después de la tormenta siempre viene la calma, ayer en el patio del Parlamento andaluz había políticos exhaustos tras el combate, más que el debate, del estado de la comunidad. Hacían terapia con los suyos, con los periodistas y hasta con los rivales. El cuerpo a cuerpo fue duro y dejó llamativos daños personales, por mucho que se quisieran cubrir con un claro intento de trasladar cada uno su mensaje, o su relato de los hechos.

La presidenta de la Junta salió del salón de plenos en compañía de Juan Marín, el líder de Ciudadanos, para darnos esa imagen de la estabilidad que era el objetivo principal de su estrategia. Juanma Moreno, presidente del PP-A, se quedó en su despacho durante el turno de Mario Jiménez, para no escuchar los exabruptos de éste, según su círculo, y porque tenía una entrevista con un catedrático sobre la jornada de 35 horas para los funcionarios que Díaz le ha desafiado a apoyar frente al previsible rechazo del Gobierno central. La presidenta le afeó la ausencia después de que éste lanzara el 'hastag' sobre que SusanaNOestáenAndalucía. A Teresa Rodríguez no se la vio rondar el patio, aunque sí había recuento de daños: los suyos propios, por una intervención deslavazada, y los ajenos, tras su alusión a los socialistas muertos en las cunetas. Maíllo estaba tan contento con su papel como disgustados en el PSOE por su dureza.

No sé si el debate ha puesto a cada uno en su sitio, pero sí ha dejado palmaria la sensación de nerviosismo y confusión, en especial entre quienes esperan en ascuas el resultado del comité federal del domingo.

A pesar de que es de reconocer que desde el día de la algarada que desbancó a Pedro Sánchez baja la marea, los dirigentes socialistas andaluces apenas pueden ocultar su sensación de pesadumbre. No así Susana Díaz, que derrocha confianza. El problema principal es ahora el PSC y Miquel Iceta, tanto su negativa a bajarse del No es No como la sensación de haber defraudado a quienes prometieron, sobre todo en Cataluña, que habría una solución para el tapón del independentismo en el gobierno que Pedro Sánchez negociaba, con el bailarín líder catalán como intermediario. El PSOE-A no quiere ni entrar a considerar una 'abstención selectiva' y hasta piensa que ello no saldrá del cónclave del domingo. En lo que sí hay rotundidad es en rechazar el run-run de calendario de salida de Susana Díaz, y no digamos de posibles elecciones autonómicas anticipadas. La baronesa andaluza no se va a ir mientras pueda, concluyo, porque su principal fortaleza es ser presidenta de la Junta, aunque intente alcanzar la secretaría general. Queda tiempo, hay que ir capítulo a capítulo y resistir la tentación de profetizar, porque todo cambia muy rápido. De momento, solo se habla de coser, pero no hay agujas e hilo bastante para tantos jirones.