Diario Sur

Mis notas del Buducnost - Unicaja

Alegría. El Unicaja rompió ayer un mito, el del menor rendimiento deportivo a causa de la fatiga producida por la falta de descanso. Ocho horas después de llegar a Pogdorica, el Buducnost no opuso resistencia ante el vendaval de acierto malagueño que dejó el partido sentenciado casi en el primer cuarto, cuando el cuadro visitante anotó 31 puntos con solo tres fallos en el tiro, mientras el conjunto local no superaba el 23% de eficacia en lanzamientos de dos. Al descanso, el equipo que entrena Joan Plaza había repartido ya 14 asistencias, la muestra evidente de su vistoso juego.

Trío. Ya se empieza a vislumbrar lo que puede dar de sí este Unicaja. A falta del lesionado Nedovic, ayer fue Jamar Smith el tirador infalible que rompió la defensa local. Luego Musli le acompañó por dentro y Dani Díez –segundo partido seguido– terminó por cercenar cualquier esperanza de victoria montenegrina.

Pívot. Al Unicaja no le importó descubrir tan pronto sus cartas. Resuelto el partido, se trataba de meter en el juego a N’Diaye, al que sus compañeros buscaban continua e insistentemente, de ahí los números definitivos del techo del equipo. A Plaza le interesa tenerlo a gran nivel cuanto antes porque, además, el domingo tiene una prueba de fuego en Tenerife frente al líder de la Liga Endesa, comandado por Fran Vázquez.

Renta. Para la historia quedará este triunfal debut del Unicaja en la Eurocup: es la decimonovena victoria por más puntos en su trayectoria continental y la sexta más holgada fuera de casa.