Diario Sur

CITA EN EL SUR

La vida y el hombre

Hay una teoría que explica muchos de los contratiempos cotidianos: pasan cosas porque pasan. Fastidia que te dejen, por ejemplo, pero por qué no te van a dejar si la gente deja ¿te creías único, inmune? La probabilidad nos excluye la mayoría de las veces, pero otras nos toca el gordo. A lo mejor enviaste tu currículum, con el grado en administración de empresas en negrita, y te llamaron y los viernes cenabas fuera y cambiabas de móvil y la play de los niños y veraneabas y ahora el Banco Popular va a despedir a miles de empleados, por ejemplo, y crees que una extraña conjunción de los astros ha tenido que perjudicarte precisamente a ti, tú que recogías la caca de tu perro y que sacaste un grado universitario y dabas propina al camarero al que no le pagan las horas extras, posiblemente. La vida funciona, si esto es funcionar. Continúa, y otros llenarán los restaurantes los viernes y como te pongas pesado con tu mala suerte, y con tu despido y con las cuentas que dejarán de salirte, te evitarán igual que quizá tú evitaste a gente que venía a recordarte que el mundo no es perfecto. A lo mejor si todos pasásemos de vez en cuando por una mala racha seríamos más comprensivos y justos y trataríamos de remediar la extraña conjunción, pero a lo mejor no.

Los astros mal conjuntados están aquí, entre nosotros. Esto es el espacio interior ¡y bruto! Asteroides se pasean y se cruzan con nosotros y cada uno se maneja según le parezca. Se pisan cacas de perro porque hay quien no recoge las cacas de perro, y se pierden trabajos mientras directivos se forran y entidades especulan y juegan y se reparten cromos o tarjetas, y todavía no entiendo por qué no se pagan las horas extras si se trabajan. Anteayer, en Benalmádena, un satélite sin órbita definida cruzaba las calles como si estas formasen parte de un rally y el piloto hubiese cargado el tanque de gasolina y el suyo propio de ginebra. La tarde era agradable e invitaba a sentarse en la terraza del kiosco del parque infantil, pero el coche apareció allí derribando mesas y personas. Una mujer ha muerto. Porque la gente muere y porque no se evitan circunstancias evitables. Un niño cayó por el hueco de una valla rota en Marbella. Una mujer con dos hijos es apuñalada por el padre de esos dos hijos porque no aceptó que ella le dejase. ¿La vida sigue, funciona? Pasan cosas, siempre han pasado y siempre pasarán. Pero las evitables por qué. Un conductor acelerado me invitó a bajar de mi coche y pegarme con él. Pienso la vergüenza si me hubiese bajado. Llegar a la casa sin gafas y el ojo morado. Explicar que es que pité a un coche que maniobró peligrosamente y me bajé. Ojalá el señor conductor pise hoy una caca bien gorda y en un fogonazo de lucidez relacione el hecho con su figura de pie junto a su coche, gritándome que si era hombre bajase, si será tonto el hombre.