Diario Sur

Torremolinos time

En Torremolinos las cosas han cambiado hasta de nombre. El Día del Pescaíto ahora es Fish & Fresh y ya no hay que preguntar por el programa de verano, sino por el Culture Summer. En lugar de las jornadas gastronómicas se celebra la Foodtruck Xperiencie y el Holi ha sido rebautizado como Costa Colors Fest. Probablemente sea una extraordinaria estrategia promocional en un municipio con más de un veinte por ciento de población extranjera, pero este empeño por traducir el nombre de cada evento tiene algo de impostada vocación internacional, del clásico «nivel alto» de inglés en el currículum, que luce pero miente. La Junta de Andalucía solo ha implantado el bilingüismo en dos colegios públicos y el Ayuntamiento parece querer suplir esta carencia educativa hasta el punto de que José Ortiz podría ser presentado como 'mayor' y no como alcalde en sus próximas ruedas de prensa. Y las habrá, porque se avecinan varias tormentas políticas.

Las dos auditorías externas puestas en marcha para analizar el estado real de las cuentas municipales y la legalidad de convenios, contratos y subvenciones revelarán si la gestión de Fernández Montes fue tan brillante como él mismo proclama o si, por el contrario, arrastra más sombras que luces. El exalcalde ya se ha curado en salud alegando que se limitaba a firmar los estados de cuentas elaborados por los funcionarios, y eso que encontrar un habilitado nacional en el Ayuntamiento de Torremolinos es tarea casi imposible. La inmensa mayoría del personal municipal lleva años encadenando contratos temporales, ese arma letal de sometimiento, pese a que legalmente les correspondía la condición de indefinidos.

Torremolinos vive un necesario momento de ebullición, entre el ajuste de cuentas con su pasado, repleto aún de interrogantes, y la urgencia de trazar su futuro mediante proyectos de calado que modernicen la imagen del municipio sin engrosar la deuda pública. Es momento de que los grupos políticos hagan un ejercicio de responsabilidad, con perdón por el cliché. Ni el PP puede permitirse su actual bicefalia, señalada por el propio Rajoy hace algunos días, cuando advirtió a Fernández Montes de que era el turno de Margarita del Cid, ni al PSOE le quedan pretextos para dejar de vivir de las rentas y comenzar a tomar decisiones. El resto de partidos, más preocupados por arañar una cuota de protagonismo que por el servicio público, tampoco tienen excusa. Salvo en tres casos, todos los concejales de Torremolinos tienen una generosa dedicación exclusiva o parcial. Es tiempo, o 'time', de ganársela.