Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

Cine para volver a vivir

Los festivales están de temporada alta. Desde que termina San Sebastián, no hay fin de semana libre en el calendario y el pasado se celebró Archidona Cinema, un certamen pionero que hace 12+1 ediciones se consagró al cine andaluz. Con modestia y ambición, el incansable Francisco Javier Toro 'Blas' puso hace más de una década la plaza Ochavada entre los escenarios de película y, ahora que su fundador ha cedido el testigo, Carmen Romero ha mantenido con criterio la personalidad del certamen con algunos retoques. Recortando días y concentrando la actividad, acudiendo a lo mejor de la cosecha anual andaluza -desde 'La Novia' a 'Techo y comida'- y usando el cine para llegar a otros palos. Como el del flamenco Paco de Lucía, cuya figura regresó con el recuerdo de Juan José Téllez, director del Centro Andaluz de las Letras, pero sobre todo amigo y biógrafo del mítico guitarrista. Lo único que se echó de menos fue el concurso de guiones de cortos, cuyo premio siempre servía para financiar la creación de los autores malagueños tan necesitados de ayudas.

Lo que mantiene el festival es su olfato para los homenajes, que este año han tenido protagonismo de mujer. Por un lado, la vecina antequerana Kiti Manver clausuró el domingo el certamen con su particular simpatía y carisma, mientras que el viernes se reconocía a la sevillana Manuela Ocón, uno de esos talentos que nunca encabeza los títulos de crédito, pero que es responsable de la dirección de producción de grandes éxitos como 'La isla mínima' o 'Toro' (que rodó en Málaga). Y entre ambas protagonistas, el sábado subió al escenario del Auditorio de Archidona Juan Antonio Vigar, que recogió un premio creado para los que iluminan el camino, la Linterna Mágica. Numerosos amigos y colaboradores del director del Festival de Málaga Cine en Español pusieron emoción a este merecido galardón para un hombre que, sin hacer ruido, ha logrado que el certamen malagueño no solo perdure, sino que ahora mire más allá de sus fronteras. Hacia ese horizonte al que siempre apuntó Orson Welles y que Vigar quiso invocar la otra noche al recordar sus palabras: «La vida es cine y el cine es una excelente manera de volver a la vida».