Diario Sur

GUADALQUIVIRIA

Protesta en Granada

Hay frases premonitorias: «Tenemos un problema. La cadena de derrotas es una consecuencia de habernos desconectado de la sociedad. Nos miran y no nos identifican». La pronunció Susana Díaz en el comité director del PSOE andaluz previo al comité caótico en que dimitió Pedro Sánchez. Este domingo 40.000 personas le dieron la razón en una gran manifestación en Granada.

No ha sido una protesta cualquiera. Es la primera de tal magnitud en contra de la política sanitaria de un gobierno socialista en Andalucía. Para el PSOE la sanidad pública es su blasón. No hay mitin de Susana Díaz que no recuerde que fue el gobierno de Felipe González el que estableció el derecho universal a la sanidad en España. Y fue así. Como también que el Servicio Andaluz de Salud (SAS), que cumple 30 años, ha sido durante gran parte de ese tiempo de los de mejor fama en Europa por su eficacia. Cría fama y échate a dormir. No podemos rayar el disco de que aquí vienen los ingleses y otros extranjeros a operarse de tan excelente que es nuestro SAS y de que somos pioneros en investigaciones biomédicas, cuando miles de personas de una ciudad salen a la calle contra la fusión de dos hospitales.

Habrá que preguntarse si la fusión ha sido solo el detonante, la chispa de un descontento que ha ido carcomiendo la paciencia de médicos y pacientes hasta decir ¡basta ya! Se trataba de protestar contra un sistema que obliga a ciudadanos con varias enfermedades (más del 40% lo son) a ir de una punta a otra de Granada según la patología. Pero tanta gente en la calle no puede ser solo por eso.

Los profesionales del SAS de toda Andalucía viven en constante estrés por las quejas ciudadanas a raíz de los recortes y la sordera de los responsables políticos. Toda la culpa es de la crisis y ninguna de ellos. Quejas en apariencia insignificantes como que no den una manta a un enfermo y este pase la noche helado de frío o que se niegue una prueba médica porque no está en el protocolo, ese guión que unos siguen al pie de la letra y otros, como debería ser, como una recomendación.

Uno a uno de los que hemos defendido a capa y espada la sanidad pública vamos torciendo el gesto al oír estas pequeñas historias de descontentos que van agujereando un sistema sin duda de los mejores en la historia de nuestro país. Goteo a goteo, de pronto la joya de la corona pierde lustre, el blasón nobiliario tiene boquetes y apariencia casposa. «Tomaremos nota», ha sido la discreta respuesta del consejero de Salud, Aquilino Alonso. Más vale que se aplique si no quiere que se cumpla la frase de la presidenta Susana Díaz, que terminaba así: «La gente, si no te vota, es porque no confía en ti». Granada: primer gran aviso.