Diario Sur

CALLE ANCHA

San Pedro se llamaba Juan

San Pedro Alcántara, fiel a la tradición de cerrar el calendario de ferias en el término municipal de Marbella, vive en estos días, con la acostumbrada intensidad, los festejos en honor de su santo patrón: el fundador de la orden de los franciscanos descalzos. Pero antes de llamarse Pedro, mucho antes de alcanzar la santidad, se le impuso en la pila bautismal el nombre de Juan de Sanabria. Su trayectoria mística y pastoral le llevaría a los altares y hoy día es uno de los santos españoles representados en la Basílica de San Pedro, del Vaticano. Alguien nacido en Alcántara termina siendo patrón y prestando denominación a un pueblo en el sur de España; cosas de las casualidades y de la decisión personal de un marqués, brillante militar, de nombre Manuel Gutiérrez de la Concha, fallecido con las botas puestas, por designio de una bala furtiva, que le impidió ver totalmente consolidado su proyecto de colonia agrícola. El marqués, para llevar a cabo su proyecto, se había hecho en propiedad con una superficie de diez mil hectáreas ubicadas en los términos municipales de Benahavís, Estepona y, sobre todo, Marbella. A la colonia decidió ponerle el nombre de San Pedro Alcántara (obsérvese que no aparece la preposición 'de') en honor de su madre doña Petronila de Alcántara. Junto a los ingenios técnicos, el marqués se preocupó de la construcción de un poblado; lo que don Fernando Alcalá consideraría el «nacimiento de una ciudad». En la segunda mitad de la década de los ochenta del siglo XIX el pueblo se encontraba levantado, con algo menos de ciento cincuenta viviendas, de una sola planta y siete de dos plantas con la consideración de principales. Tres calles vertebraban el poblado: las que hoy conocemos como Marqués del Duero (la 'Calle de en medio'), Lagasca y Pizarro. Edificios como el destinado a la administración de La Colonia, la Villa de San Luis, el Cuartel de la Guardia Civil y la Posada, fueron edificios de alcurnia dentro de la Colonia del general Concha. Naturalmente el marqués no quiso abandonar la dimensión espiritual de sus colonos y mandó levantar un templo en honor de San Pedro de Alcántara; el que, andando el tiempo, se convertiría en la primera parroquia del pueblo, desde la que este diecinueve de octubre, tras la santa misa de la hermandad de gloria de San Pedro de Alcántara, saldrá en solemne procesión la imagen del santo Patrón. Previamente se habrá celebrado otra misa; la tradicional con motivo de la festividad. Sin ánimo de agotar las referencias, resulta muy recomendable, para conocer la historia de San Pedro Alcántara, la lectura de una serie de libros que constituyen referencia bibliográfica. Citaré un clásico de la historiografía sampedreña, 'San Pedro Alcántara, la obra bien hecha del marqués del Duero', de don Fernando Alcalá, publicado en español y en inglés. Los doctores en historia Lucía Prieto Borrego y José Luis Casado Bellagarza, publicaron, fruto de un largo proceso de investigación, 'La granja modelo de San Pedro Alcántara, un proyecto de innovación agraria'. También de Casado Bellagarza es 'San Pedro Alcántara, recuerdos de un pueblo y su patrón'. Este historiador es actualmente el máximo conocedor de la historia de San Pedro y de la biografía del marqués del Duero. De manera novelada, resulta muy interesante y recomendable la obra de José Antonio Moreno Durán 'Historia casual de San Pedro'. Para el conocimiento de la escultura 'Síntesis de San Pedro de Alcántara', de Vicente de Espona, situada actualmente, tras una larga etapa nómada, en la rotonda de la carretera de Ronda, a la altura del polígono industrial, puede consultarse 'Cada día te descubro, elogio del artista plástico Vicente de Espona', de Francisco Moyano. Ahora es el momento de la feria, en la confianza de que todos puedan contar que les ha ido muy bien.