Diario Sur

INTRUSO DEL NORTE

Octubre, sol y sombra

Miércoles 12. Festivo de la Hispanidad. Lluvia en Madrid. La bronca de siempre y uno que es sanamente español, y que no está a favor de estas metafísicas que van del supuesto «necolonialismo» de Madrid, a la última tontería de los 'indepes' por darse protagonista en un día de fiesta. Dedico el día a la lectura, y el mar sobre las nubes me da cierta congoja; igual que en las pinturas del Romanticismo alemán. Mi madre quiere encender el brasero, y no sé yo....

Jueves 13. Octubre es el primer bocado de frío, de realidad. El verdadero comienzo de las cosas aunque las cosas, evidentemente, no lleguen a nada. Llovió con fuerza, y en mi calle volvieron a saltar las tapas de las alcantarillas. Es fascinante, claro, la primera aspiración de la tierra mojada. Con los primeros soles de la tarde, la playa de Pedregalejo es un festival de perros y de surfistas. La lluvia en la ciudad nos hace sacar la rebequita, pero una vez abierto el sol, el malagueño agradece ese olor a tierra húmeda mezclado, aún, con el cabrilleo estival de los jazmines, que todavía están reventones.

Viernes 14. Por la mañana, toca taller de Periodismo Literario en los institutos de Málaga. Hay institutos que desde fuera parecen cárceles; entre clase y clase los pasillos se llenan de eso que tanto se agradece: la vida. Andan los estudiantes preocupados por el asunto de la reválida. Dentro de dos años, los pobres verán que en realidad cada día es una reválida por asumir.

Después Manuel Alcántara nos cita a almorzar en Echevarría del Palo. Llego tarde por el tráfico y me pierdo el ritual de su «Dry Martini». Recuerdos del oficio de escribir, versos de Quevedo. Amistad entre sus 88 bien llevados y mis 31 mal llevados. Salvador Moreno me ilustra sobre los ilustres de las Fuerzas Armadas. Hablamos de España y lo español. Brindamos por que en Vélez la voluntad popular, y por suscripción, le ponga una estatua a Blas de Lezo. Más tarde, los comensales que nos circundaban la agradable conversación van a besar a Alcántara. El santón de la columna, el patrón del artículo. La poesía como salvación y sobremesa.

Sábado 15. Hacía años que no paseaba por un mercado, por una Babel de mejillones y tomates, y voces. El mercado de El Palo tiene eso que tanto me marca: el rumor de vida, el movimiento. Mi vecino me encarga un kilo de conchas finas, de las pequeñas, que devoramos en un patio encalado y con un sol bendito. La vida de barrio, un paseo por los mostradores y sus oficios, es una buena forma de tomarle la temperatura a un país. Las bromas, ahora, van con Pedro Sánchez.

Domingo 16. Dice el periódico que los mayores en Málaga viven más y mejor. El Paraíso y la Eternidad tienen lugares comunes. Una revista científica cifra en 122 el tope de la existencia humana. Ojalá estos 122 en esta orilla.