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San Manuel González García: Apuntes fuera de Biografía

Cuando a una persona lo proclaman Santo en pleno siglo XXI, es difícil que se nos escapen detalles de su biografía, pues los medios de comunicación hacen que (a los que nos interesa) nos la conozcamos de memoria salvo que se trate de relaciones con sus amistades que lógicamente no figuran en los archivos y sí en la memoria de los descendientes de esas amistades. De esto es de lo que se trata, de su amistad con Carlos J. Krauel Molins (1882-1932), que en un momento dado, como comentaré más adelante, pudo cambiar la vida de Don Manuel González García.

Primero comentaré unos pequeños datos biográficos de Don Manuel González García, que aunque muy conocidos, son necesarios para situarlo en Málaga e intentar comprender el inicio de una amistad.

Don Manuel González nace en Sevilla en 1877 (cinco años antes que el otro protagonista de nuestra historia), hijo de padres Antequeranos. Fue nombrado Sacerdote en 1901 por el Cardenal Marcelo Spínola, y celebró su primera Misa el 29 de Septiembre de 1901.

El 6 de Diciembre de 1915, el papa Benedicto XV lo nombró Obispo Auxiliar de Málaga, y en 1920 Obispo residencial.

Entre sus muchas obras, figura la creación del Seminario, que ahora conocemos, colocándose la primera piedra el 16 de mayo de 1920, abriendo sus puertas para el curso 1924–1925.

La triste noche del 11 de mayo de 1931 tras el incendio del Palacio Episcopal, los distintos biógrafos tienen una pequeña laguna de cómo salió el Obispo de Málaga, quien lo sacó y a donde lo llevó. Estas interrogantes espero que queden hoy resueltas.

Carlos J. Krauel Molins, independientemente de su papel como propietario de las Bodegas Carlos J. Krauel (fundadas en 1870) y de Cónsul de Suecia (era la tercera generación de la familia que ostentaba dicho cargo), era una persona muy afín a los Jesuitas y participaba en cuantos actos religiosos organizara dicha Compañía de Jesús. Es muy probable que su amistad con Don Manuel González se iniciara por coincidir en muchos de estos actos y también por que las Bodegas para elaborar el Vino de Misa tenían que tener un permiso del Obispo, el cual se renovaba con cada cambio de Obispo o de propietario en las Bodegas, tenían que cumplir unos requisitos de elaboración muy estrictos y los Vinos para Consagrar de las Bodegas de Málaga eran muy solicitados no solo en el resto de las provincias españolas, sino también en el extranjero, siendo Irlanda el país al que más se exportaba. Carlos J. Krauel Molins regalaba a muchas parroquias y conventos humildes el Vino de Misa.

Para la construcción del Seminario, Don Manuel González, además de a estamentos públicos, acudió también a fieles y amigos para la financiación de la obra, encontrando en Carlos J. Krauel Molins un gran colaborador.

La amistad entre ambos se fue forjando poco a poco y una prueba de ello lo relata Ignacio Krauel Gross en su libro sobre la historia de la familia Krauel (al que acudiremos en otra ocasión), y en el que textualmente dice: «Confirmación de esta amistad es que Don Manuel, a quien tal vez veamos algún día en los Altares pues murió en olor de santidad, me Bautizó y Confirmó en el Palacio Episcopal a los dos días de nacer». Tres pequeñas aclaraciones, el autor del libro es hijo de Carlos J Krauel, el bautizo fue el 22 de junio de 1923 y el libro se terminó de escribir en 1986.

Llegamos ahora a la triste noche del 11 de mayo de 1931. En esa noche, Carlos J. Krauel Molins, después de dar refugio en su casa de la finca ‘La Cerda’ a todos los sacerdotes, alumnos, profesores y empleados del Colegio de San Estanislao y dejarlos instalados, cogió su coche y se fue al centro a buscar a Don Manuel González, al cual encontró, lo enfundó en un mono azul que llevaba preparado y lo llevó por la carretera de los Montes a la Finca ‘La Vizcaina’, propiedad de D. Eduardo Heredia, desde donde a los dos o tres días consiguieron llevarlo a Gibraltar. Ahora vuelvo al libro de Ignacio Krauel Gross para transcribir como relata textualmente este episodio: «Aunque en esos tiempos mi padre llevaba muy en secreto sus actos, por temor a indiscreciones, recuerdan mis hermanas haber visto preparando en casa un mono azul, para persona bastante gruesa y que estaba destinado al parecer al Obispo por si era necesario disfrazarlo». «Sacó al Obispo de su Palacio Incendiado, trasladándolo a la finca de los Montes de Málaga La Vizcaína, propiedad de Eduardo Heredia desde donde pocos días después lo llevaría a Gibraltar».

Ya con Don Manuel González en Gibraltar, adonde llegó el 13 de mayo de 1931, diremos que allí lo recibió el Obispo Richard Joseph Fitzgerald y permaneció hasta el 26 de diciembre de 1931 en que se trasladó a Ronda y ya no volvió más a Málaga, siendo designado después Obispo de Palencia.

Carlos J. Krauel Molins, ante la inseguridad en que se encontraba su familia, optó por llevarla a Gibraltar, desde donde iba y venía continuamente a Málaga con sus dos hijos mayores Carlos y Juan, para atender La Bodega y el Consulado. En Gibraltar, continuó la amistad con Don Manuel González, el cual, el 14 de diciembre de 1931 dijo la Misa de las Bodas de Plata de Carlos J. Krauel Molins, casado con Tecla Gross Pries.

Carlos J. Krauel Molins falleció en Málaga el 24 de enero de 1932. La familia Krauel Gross mantuvo amistad con el Obispo de Gibraltar, del cual se guarda una felicitación enviada en la Navidad de 1936.