Diario Sur

REFLEXIONES AL SUR

Jugador español: peligro de extinción

Una vieja historia. Cuando se creó la Liga ACB, liderada por Eduardo Portela, y por varios presidentes de clubes de los de entonces, se organizó como contrapunto de la Federación Española de Baloncesto. Consideraban que los clubs profesionales no se veían representados por una federación que empezaba a quedarse atrás, y que no se adaptaba a los nuevos tiempos.

Aquello fue una auténtica convulsión en el mundo del deporte profesional. Separarse de una federación, que suelen ser entes grises, administradoras, pero no gestoras ni creadoras, y volar al margen del mismo. A esa causa se unieron los buenos resultados deportivos, sobre todo por aquella medalla mítica de plata de los Juegos de Los Ángeles. Fue el espaldarazo definitivo para que el baloncesto se colara en todos los hogares españoles. Aquella incipiente ACB supo capitalizar perfectamente ese 'boom' baloncestístico, como la reciente federación, liderada por José Luis Sáez, supo rentabilizar la irrupción de una generación mágica de jugadores que no ha parado en más de una década de darnos triunfos.

Supuso el interés de patrocinadores, medios de comunicación, aficionados por todos los rincones del país, administraciones públicas, clubes y equipos que quisieron cuestionar el monopolio Madrid-Barça. En definitiva, nuevas ilusiones y nuevas oportunidades. Estudiantes y Juventud como estandartes de las canteras españolas, unas canteras que son actualmente una triste sombra de aquellos tiempos, y que marcan el termómetro de la salud del jugador español.

Desde aquellos comienzos, la presencia del jugador español en la competición se ha ido viendo cada temporada más acorralada. Es cierto que, si quieres competirle al Barça o al Madrid, equipos compradores (viven del dinero del fútbol), tienes que ingeniártelas como lo hizo el Baskonia, donde Querejeta se empezó a inventar aquello de nacionalizar jugadores sudamericanos con los resultados que ya conocemos, o aquel Unicaja basado en su cantera y que se plantó con esos medios en una final que estuvo a punto de ganar, y que compitió de esa forma en una liga europea. Modelos diferentes con resultados parecidos.

También es cierto, que el aficionado se identifica más con chicos jóvenes que proceden de su cantera. Es una obviedad aunque todos finalmente se identifiquen con la victoria. Sin embargo, se ha llegado a un punto en esta temporada que da la impresión que el jugador español está en peligro de extinción. Menos del 30 por ciento de los jugadores que forman esta deseada competición, son españoles. Un dato curioso, es que en la NBA hay más jugadores españoles que en la liga europea. Datos que abruman.

Cuando se implantó la 'Ley Bosman', los anteriores conceptos de las canteras empezaron a saltar por los aires. Sirvió para que el jugador español no viviera en una vitrina, y se pusiera 'las pilas' en un mundo de mayor competencia. Tanto fue así que los mejores jugadores españoles de todos los tiempos, surgieron en esa época.

Las canteras se deben reinventar, no vale el actual modelo. Se invierten muchos recursos para tan pocos resultados, que no son otros, que formar a jóvenes que puedan dar ese salto tan complejo al mundo profesional. De poco sirve ser campeón de la categoría cadete, si luego no llega ninguno arriba.

Esa reinvención de las canteras será motivo de otra reflexión. Ahora nos quedamos con ese escaso 30 por ciento de participación patrio. Serán fáciles de localizar.

Villar o el arte de permanecer. El presidente de la federación española de fútbol, sigue su cruzada para permanecer en el cargo. Al parecer 20 ó 25 años (ya perdí la cuenta) no son suficientes. Un motivo de inspiración para aquellos que hacen de un cargo público su opción de vida. Para mí, algo absolutamente insano.

Otra vez Piqué. El excelente jugador de fútbol ha decidido dejar la selección española tras la disputa del Mundial de Rusia. Una retirada anunciada con mucho tiempo de anticipación. Dice que cuestiones políticas lo apartan de la selección española. Aquello de estar de acuerdo en que los catalanes decidan, eso tan democrático de apartarnos al resto.