Diario Sur

PALCO 17

Un empate que sabe a muy poco pese a todo

Es curiosa la sensación que queda tras el partido de Mendizorroza: el empate final sabe a poco pese a que el Málaga estuvo a punto de perder el partido si no lo llega a evitar el golazo de Rosales. En teoría, empatar en el tramo finalísimo cuando vas por detrás en el marcador te da un punto de euforia que, sin embargo, ahora se nos antoja como escaso botín, porque el Málaga tiene unas serias lagunas defensivas e incluso de identidad que comienzan a producir cierta inquietud. Y es que el Alavés, pese a los comentaristas de BeinSport, no hizo nada en todo el partido, ni mucho menos mereció el gol, regalo de un Kameni que después volvió a ser el de siempre. El error que facilitó el gol tonto de la jornada llegó en la primera aproximación de los locales, en una pelota sin peligro, tras un inicio fulgurante y dominador del Málaga, pero... Pues eso, que un nuevo error, como los acaecidos ante Las Palmas y Betis, parecía frustrarnos las expectactivas, y eso que la desafortunada lesión de Llorente (de verdad, lo de Twitter es para hacérselo mirar a los 'chalaos' que encuentran su minuto de gilipollez) 'obligó' a Juande Ramos, que con la alineación inicial parece que sufrió eso que se denomina 'capricho de entrenador', a sacar a Juanpi y poner a Juan Carlos de lateral. La cosa mejoró, el Málaga solo se paseaba por los alrededores del área alavesista, por mucho que los que ponen voz a las imágenes cantaban sus excelencias futbolísticas. El equipo malacitano, que persiste en su obsesión de utilizar el gafe amarillo, apabulló por momentos a los locales, y más con la salida de En-Nesyri, al que duele ver sentado, pero parecía que el final iba a ser el ya conocido de derrota mínima, pero no. Rosales lo evitó con su golazo. Sí, pero... este Málaga no convence. Ni Juande.