Diario Sur

La mirada de la justicia

Tomo prestado el título de un bello e inteligente libro que acaba de publicar mi muy querido y admirado profesor José María González García, en el que habla de la estética del derecho en su relación con la ceguera de los jueces, la venda en los ojos de la Justicia, o el velo de la ignorancia, para comentar aquí uno de los asuntos más relevantes de los últimos días, el archivo de la llamada 'pieza política' del caso de los cursos de Formación en Andalucía.

Cuenta el profesor González García en su libro que a principios del siglo XVII, en las paredes de los ayuntamientos de algunas ciudades centroeuropeas en los que se impartía justicia, se colocaron pinturas alegóricas a los Jueces Tebanos, que eran representados, siguiendo una descripción de Plutarco, ciegos y con las manos cortadas. Ciegos para que, tras escuchar las razones de la acusación y de la defensa, no pudieran ver más que en el interior de su conciencia, y mancos, para que no pudieran aceptar sobornos.

Por las fotos, afortunadamente para ella, la juez Bolaños no se parece físicamente a los Jueces Tebanos. Sin embargo choca que, contra lo que había sentenciado buena parte de la prensa, y de los dirigentes del PP y de Podemos, la juez haya encontrado la independencia y la serenidad para juzgar lo ya prejuzgado, para formular un juicio donde se había instalado el imperio del prejuicio.

Hay una parte del auto que me parece especialmente interesante. En ella, la juez reprocha al PP la falta de rigor estadístico de su denuncia de que las adjudicaciones de los cursos respondían a una estrategia organizada para financiar al PSOE. El PP afirmaba en su denuncia que había unas cuantas empresas de formación cuyos dueños o trabajadores habían tenido alguna relación con el PSOE. ¿De cuántas en total?, preguntaba la juez. ¿Cuántas tenían relación con el PP o con otros partidos? Para establecer una asociación entre dos fenómenos, hay toda una serie de instrumentos estadísticos bien establecidos. La juez echaba de menos la fundamentación estadística de la acusación del PP. ¿La echaron de menos quienes sumariamente condenaron, y vejaron, a tantas personas inocentes? ¿Sabían siquiera que existen esos procedimientos estadísticos?

Sin embargo, no basta con establecer que hay asociación entre dos variables para establecer que hay una relación causal entre ellas. En la Facultad nos lo explicaban diciendo que en los países que se come más carne hay menos natalidad. ¿Es comer carne un buen sistema anticonceptivo? Evidentemente, no. La ingesta de carne y la baja natalidad se asocian al desarrollo económico, y donde hay desarrollo hay mayor acceso a los anticonceptivos. Si hubiera más empresas de formación relacionadas con la Iglesia, el PP, o los sindicatos, que con el PSOE, ¿debería el PP acusar a la Junta de favorecer a la Iglesia o a los propios ayuntamientos del PP? Cuando se es riguroso, primero hay que demostrar la asociación entre dos fenómenos, y luego hay que establecer los mecanismos de causalidad entre los mismos. Cuando se es riguroso y justo, claro.