Diario Sur

SIN IR MÁS LEJOS

La doctrina Bolaños

El error nos persigue. Algunos son crueles y demoledores como el de la barandilla rota que mató al pequeño de Marbella. Otros, como el voto en la protección de La Mundial, enmedables aunque risibles. Otros parecen cambiar la historia. Que se lo digan a la jueza Alaya, cuyo castillo de naipes con forma de presidio para la supuesta red clientelar de la formación se lo ha desmontado su colega Bolaños. Treinta y nueve expedientes sobre 18.000 no hacen granero corrupto, aunque una parte del estiércol de la 'pieza política' abonase bolsillos amigos. La magistrada que relevó a la jueza estrella habla por sus últimos autos y dice también que es improbable, por no decir inverosímil, el fraude masivo con esa desproporción estadística. Un océano de irregularidades no permite afirmar que todos los islotes marcados con equis figuren en la cartografía de los delitos ni que cuatro decenas de casos con lazos políticos o familiares con el PSOE excluyan la posibilidad de encontrar entre los otros miles de beneficiarios carnés de todos los colores políticos. El argumento de Bolaños es impecable y contribuye así a achicar el agua estancada en un PSOE a la deriva. El PP no está por apartarse en una causa que ha cebado como acusación y dice que volverá con la burra a por trigo. Los socialistas le exigen al PP que se disculpe, aunque siendo coherentes del todo deberían guardar algún dardo contra la Guardia Civil, que parece haber errado el tiro. La realidad estropea el titular machacón de una acusación gruesa como un desfile de carretillas con sumarios al peso y pena de telediario. La hipótesis que ha alimentado durante años el juicio paralelo contra tantas personas cabía en dos folios y la esgrime Bolaños. El derecho no es una ciencia y permite intuiciones, como que toda la cadena de mando de la Junta, desde funcionarios a consejeros era imposible engrasarla en una omertá siempre a punto para sisar del presupuesto en favor de amigos y commilitones. Unas escuchas ilegales pueden pulverizar todas las correas del 'caso Gürtel' tanto como una investigación sobre hipótesis poco sólidas puede diluir el caso que ha tenido a mamporros a PP y PSOE en Andalucía. No sólo se equivocó la jueza Alaya, si no que el día de la patrona la Guardia Civil se desayuna con que desactiva la investigación de la UCO que vendió a la instructora mercancía probatoria averiada. La acusación de los populares parecía seguir a pies juntillas el paso de los investigadores en el caso. ¿O era al revés? El archivo alcanza de refilón también al 'caso Ere', el mismo donde la fiscalía sitúa a Griñán y a Chaves en una cúspide extractiva de fondos públicos. La doctrina Bolaños asoma la puntita en ese terreno. Después de tanto oír sobre el despilfarro va a ser que hemos malgastado en investigar mal y en acusar aún peor. El PP necesitaba combustible para socavar al PSOE, pero la llave de la verdad que conviene a los dos a veces la trae una jueza a lomos de una instrucción que puede convertir el ruido en humo.