Diario Sur

A BOCAJARRO

LA COPA DE LOS DESAHUCIADOS

Mallorca, Osasuna, Recreativo, Castellón, Las Palmas, Elche, Granada, Getafe, Sporting, Valladolid, Celta, Espanyol, Deportivo, Betis, Real Sociedad, Zaragoza... ¿Qué tienen en común todos estos equipos? Haber jugado al menos una final de la Copa del Rey. No está en la lista el Málaga, cuyo mayor logro fueron las semifinales de 1973, cuando un servidor no había nacido. No cabe hablar de maldición, sino de desinterés. Ni es justo achacar toda la culpa a la entidad de Martiricos. Es un mal endémico de nuestro fútbol. La Copa apenas atrae desde semifinales. Mientras, es la competición de los desahuciados, sin la participación de todos los clubes de categoría nacional. A partido único tendrían cabida, como se hace en el torneo de clubes más antiguo, la Cup inglesa, que arranca con clubes 'amateur', con más realce y menos carga de partidos.

Nuestra Copa está diseñada a deseo de los más grandes, que se protegen mejor así ante la sorpresa. Para el Málaga y los demás será la opción de que jueguen los inéditos (Boyko, Mikel y Santos) y quienes gozan de menos confianza. Superar al Córdoba (sería lo normal) obliga a jugar entresemana todo el mes de enero, cuando se ventilan los octavos y cuartos. Sólo pensar en eso indigesta a más de un técnico de Primera o Segunda. Aún me duele el tren que se dejó pasar hace dos años, sin las rotaciones adecuadas. El Málaga sucumbió en cuartos ante uno de los peores Athletic que recuerdo víctima de un gol de Aduriz tan polémico que Gracia todavía defiende desde Kazán que nunca debió subir al marcador. Lo peor es que quien esperaba en semifinales era el Espanyol... El lamento de más de un seguidor no es ya si algún día veremos la ciudad deportiva, sino si alguna vez el Málaga llegará lejos en la Copa.