Diario Sur

LA ROTONDA

Otra enseñanza

Un colegio de Soria obtiene mejores resultados educativos que la idealizada Finlandia. No me negarán que la noticia invita a la reflexión. Si aceptamos como premisa que la educación es el pilar que sostiene toda sociedad avanzada, como sostén de la igualdad y germen del bienestar, habría que colegir que este colegio castellanoleonés puede servir de ejemplo para corregir la endémica costumbre en España de politizar la educación a fuerza de leyes que incluso no se consultan con docentes y alumnos. El director de los Escolapios de Soria, profesor de Matemáticas, explica el modelo pedagógico, alejado de las técnicas memorísticas y enamorado de los métodos de comprensión, además del trabajo en equipo, del liderazgo, del fomento de la curiosidad, de hablar en público o del desarrollo del pensamiento. Qué bien suena. Y hay una frase de Óscar Abellón, que así se llama el protagonista de esta historia, que resume lo que debería ser el sentir general: «Los profesores tenemos la obligación de dar a los alumnos los instrumentos que precisarán en el futuro». Neurociencia, inteligencias múltiples, destrezas de pensamiento, aprendizaje colaborativo son términos con los que este colegio soriano adereza esta forma de enseñanza.

Pero no hay que ir hasta Soria para invertir en una materia tan sensible como es el futuro de un alumno. En Málaga, el CEIP La Biznaga no castiga a los niños cuando se equivocan, sino que soluciona ese mal comportamiento con reflexión en el recreo, o el fomento de la lectura. Este innovador proyecto tiene como principios la democracia en el centro, el respeto, la defensa de la naturaleza, la autonomía personal o el aprendizaje compartido. También suena muy bien.

Y como culminación, un maestro aragonés que está revolucionando las aulas ofreció el lunes en Málaga una conferencia para explicar cómo enseña a los niños a ser mejores personas. Un lema idílico. Solo por eso está justificado que aparezca en el 'ranking' de los 50 finalistas a mejor profesor del mundo, aunque él se ruborice cuando se le plantea la cuestión. Y es que César Bona, autor del libro 'La nueva educación', está convencido de que se pueden hacer mejor las cosas en las aulas, aunque sin denostar lo que se hace bien, es decir, lo 'tradicional'. Hay escuelas que buscan cambiar el mundo, en las cuales también son muy importantes la opinión de los padres y la felicidad de sus hijos, que pueden alcanzarla a través de la empatía o la solidaridad. Al final se cierra el círculo volviendo al niño y a la importancia que tiene su educación y aquellos que cumplen con su función, que son los educadores. No es tan difícil de entender para ponerla en práctica en España. Quizás para que se lleve a cabo haya que empezar por separar la política de la educación, y viceversa. Sería el primer paso para avanzar por el camino correcto.