Diario Sur

FALSO 9

MANGAS VERDES

Los tiempos muertos son peligrosos y arriesgados en el fútbol español. Cuando el balón deja de rodar surgen maliciosas manifestaciones y absurdas controversias entre aquellos grupos y personajes siniestros que ocultan sus auténticos deseos e intereses y los que por encima de todo disfrutan con el fútbol. Nada más acabar el partido contra Albania, Piqué decidió abandonar La Roja tras el Mundial de Rusia. El central está harto de oír silbidos, insultos y estupideces relacionadas con los símbolos, los colores y las indumentarias. Los que están fuera de juego. Dentro del plano estrictamente deportivo, unos internacionales regresan lesionados y otros cariacontecidos de los partidos con sus respectivas selecciones. Y por otra parte, el lado oscuro, de nuevo el presidente de LaLiga, Javier Tebas, y su homólogo en la Real Federación Española, Ángel María Villar, se cruzan dardos envenenados. Los problemas de la selección española no están en Liechtenstein, Italia o Albania, sino en nuestra propia casa. Y los cabezas de familia no tienen aspecto de firmar el armisticio ni ahora ni nunca mientras sigan aferrados a sus puestos.

Hay quien dice que Piqué recapacitará y cambiará de opinión como sucedió con Messi y la selección argentina. Yo estoy convencido de que no, de que dirá adiós después del Mundial, aunque llegue a los treintaiún años en plenitud de forma. Como dijo el otro día Paco Alcácer, «Pique está siempre en el foco mediático». Pero aunque ya tenga muchas tablas, no es fácil permanecer inmune cuando uno se mueve por un territorio en el que se confunden los 'piques' animosos de Piqué con sus rivales con las batallas campales. Quizá a partir de mañana los espectadores de muchos estadios comiencen a aplaudirlo sin tener en cuenta las cuestiones extradeportivas. Entonces, si yo fuera Piqué, exclamaría: «¡A buenas horas, mangas verdes!».