Diario Sur

LA TRIBUNA

Imagine

El domingo pasado Alicia Keys organizó un concierto gratuito en Times Square para presentar su último álbum, un disco que ha titulado 'Here' y que saldrá a la venta en noviembre. Tuve la suerte de conseguir entradas a través de Instagram y situarme en las primeras filas. En la actuación, la pianista invitó al escenario a los raperos Q-Tip y Nas, al cantante John Mayer y al batería Questlove para acompañarla en la interpretación del tema 'If Ain't got you' y a Jay-Z para cantar el hit 'Empire State of Mind' que hizo estallar de emoción a los asistentes. Podría escribir largos párrafos relatando la grandeza musical de esta cantante que ha ganado quince premios Grammy con una trayectoria espectacular que sigo desde que yo tenía quince años, iba al conservatorio en Málaga y me compraba las partituras de sus composiciones, piezas que mezclan música clásica y R&B. Pero prefiero centrarme en los mensajes tan importantes que transmitió esa noche en la Gran Manzana.

La voz de Alicia Keys se impuso en la ciudad que nunca duerme desde la plaza más famosa del mundo, la que ella llama su 'backyard', su jardín trasero, pues se crió en Manhattan. De madre blanca y padre negro, Keys no es indiferente a los problemas de racismo y desigualdad que afronta el país americano. A la misma hora a la que Alicia cantaba a todo pulmón 'Fallin', tenía lugar el tercer debate electoral del año, el segundo encuentro entre Hillary Clinton y Donald Trump para hablar de cómo liderarían el país en caso de ser elegidos como presidente en las próximas elecciones. Y Alicia Keys, como mujer luchadora y defensora de los derechos humanos compartió su opinión al respecto. En un concierto en el que pedía al público estar presente, mirar alrededor y denunciar las injusticias, criticó duramente al candidato republicano y se detuvo a alabar el movimiento 'Black Lives Matter' que lucha contra la marginación y la violencia hacia los afroamericanos, consiguiendo que la audiencia no parara de aplaudir.

En su discurso, Alicia llamó la atención sobre los comentarios tan inapropiados e inaceptables que realizó Donald Trump en el vídeo difundido por el Washington Post el viernes y en el que alardeaba de abusar sexualmente de mujeres aprovechándose de su fama. Mientras hablaba de ello, la escritora del tema 'Superwoman' no pudo evitar ponerse de pie, alzar el brazo y levantarle el dedo del medio mientras explicaba que a hombres como este señor se les olvida que la humanidad no sería posible sin las mujeres y que hay que poner fin al constante juicio a éstas por su aspecto así como a la discriminación laboral y salarial. Pidió fervientemente que la gente fuera a votar por su futuro, que no se quedara en casa el próximo ocho de noviembre.

Porque no es normal, apuntillaba, «que a día de hoy la discriminación, de cualquier tipo, siga siendo tema de conversación».

La actitud comprometida de esta artista es el resultado de un proceso de reflexión y cambio que ha compartido públicamente. En una carta que escribió en 'Lenny Letter', el boletin digital que dirigen Lena Dunham (la creadora del exitoso show 'Girls') y Jennifer Konner, Alicia Keys describe el entorno en el que crecen las chicas que les exige estar guapas y perfectas desde sus primeros días en la escuela. Su frustración personal creció al ser el centro de todas las miradas y ser tildada de poco femenina en sus actuaciones y videoclips y cuenta cómo llevar maquillaje se convirtió en su manera de esconderse y protegerse del mundo. Recientemente, la neoyorquina ha decidido dejar de lado los cosméticos y presentarse al público al natural y, según dice, está más feliz que nunca. Su defensa y apoyo a la autenticidad persistió en su crítica a Trump en cuanto a sus propuestas para construir murallas, expulsar a inmigrantes y a creyentes musulmanes y, en general, discriminar a todo aquel que no es como él.

Ahora que tiene dos hijos, la cantante de 35 años centra sus esfuerzos fuera del escenario en denunciar la situación de los refugiados. Uno de sus últimos proyectos, 'Let Me In - We are Here' es un cortometraje sobre una familia que reside en Los Ángeles y en el que ella interpreta el papel de madre de un niño y una niña. Su casa es bombardeada mientras desayunan y en su huida hacia México, pierde a su hija. Al cruzar la frontera, los mexicanos les abren sus puestas y les ayudan, a diferencia de lo que hace Estados Unidos hoy. Hay 65 millones de desplazados en el mundo, el mayor número de la historia de la humanidad, la mitad de ellos son menores y Keys se niega a quedarse de brazos cruzados. Su fundación 'Keep a Child Alive' además ayuda a familias en África que tienen sida.

Y es que necesitamos más celebridades (y también personas desconocidas, claro está) que aprovechen su imagen y sus recursos económicos para lanzar mensajes de solidaridad y respeto. Me gusta ver el trabajo de actores como Leonardo DiCaprio, implicado en informar e intentar parar el cambio climático a través de su fundación, y Emma Watson, defensora de los derechos de las mujeres como Embajadora de Buena Voluntad de Naciones Unidas. Estas figuras mediáticas se convierten en ejemplos para el presente y para el futuro. En la noche del domingo en la que Alicia Keys interpretaba sus canciones, también se cumplían setenta y seis años del nacimiento de John Lennon, que en vida mantuvo un fuerte compromiso con el activismo político y quería acabar con las guerras. Siguiendo sus pasos, Alicia Keys expresó la idea de repartir cariño entre todos porque «los humanos tenemos más en común de lo que nos dicen aquellos que nos quieren dividir». Interpretó 'Imagine' al piano mientras las pantallas de Times Square mostraban con letras enormes la posibilidad de acabar con el problema de los refugiados, la homofobia, la violencia, la opresión, la corrupción, las armas, el terror, el racismo y el cambio climático. ¿Se lo pueden imaginar? Yo, sí, porque John Lennon podía y Alicia Keys, también.