Diario Sur

LA ROTONDA

Volver a casa

Los hoteles de Marbella, al menos los de más categoría, atraviesan el ecuador de octubre con ocupaciones superiores al 70 por ciento y todo parecería indicar que nos acercamos al final de un año glorioso para el turismo. De épocas en los que con mucha buena suerte la temporada alta se iniciaba bien entrado julio y terminaba apenas dos meses después nos encaminamos al cierre de un ejercicio que tuvo una gran Semana Santa, que registró durante todo junio ocupaciones propias del verano y donde la temporada alta se prolongó en septiembre y ya bien entrado octubre se resiste a irse.

Los buenos resultados no han sido solamente en los porcentajes de ocupación sino sobre todo en los precios. Durante años anteriores los hoteles presentaron también ocupaciones altísimas, pero en confianza algunos directores confesaban, bajo el compromiso del anonimato, que durante algunas semanas las habían conseguido bajando las tarifas. Y advertían que para valorar cómo ha ido la temporada turística no había que fijarse tanto en los índices de ocupación ni en la cifra de pernoctaciones sino sobre todo en los precios que los visitantes habían pagado por dormir en la Costa del Sol. Muchas veces, con el recuerdo de la crisis todavía fresco, los destinos competidores apretando y los turistas cada año más acostumbrados a reservar a ultimísima hora, los hoteles acababan vendiendo las habitaciones por debajo de las expectativas. Y aunque se conseguían resultados de ocupación que podían invitar a hacer balances triunfalistas de esos que tanto entusiasman a los responsables políticos, las cuentas de resultados no ofrecían resultados acordes.

Este año, sin embargo, ha sido diferente. Los buenos resultados no sólo se han visto en los índices de ocupación sino sobre todo en los precios. Y si bien es verdad que la inestabilidad política internacional ha ayudado -los destinos al sur de Mediterráneo han quedado prácticamente anulados por una amenaza terrorista de la que ni siquiera Francia se ha mantenido a salvo- no es menos cierto que los inversores no ven en esa situación algo coyuntural. De lo contrario no se explicarían los proyectos de nuevas inversiones que se han ido conociendo en los últimos meses.

Pero la Costa del Sol sigue teniendo un talón de Aquiles. En estos días muchos de los trabajadores de los hoteles empiezan a recibir las notificaciones de que vuelven al paro hasta el año que viene. Hay hoteles que echan el cierre y otros que reducen su actividad al mínimo, y padres y madres que regresan a sus casas con la angustia dibujada en el rostro. En un año en el que se ha ganado tanto dinero no es una situación que resulte fácilmente aceptable.