Diario Sur

HUMANOS Y OTROS INSECTOS

Gratis

Empieza aquí. En el insignificante segundo que dura un pensamiento microscópico, como el primer estornudo del invierno. Tan fugaz como contagioso. Una pizca de avaricia, es todo lo que hace falta para que ocurra. La idea, la gran idea, esa que te conseguirá un bono a final de año, que te permitirá sentarte en la mesa de los señores importantes, aunque solo sea un día. La idea que hará que ellos ganen mucho, muchísimo dinero. La misma que provocará que miles y miles de personas pierdan todos sus sueños, entre otras cosas. Imagine un niño que hace pompas de jabón en cualquier parque del mundo, y ahora piense que la mezcla del pequeño tarro es dinero y lo que hay dentro de la burbuja, una gran mentira. Una farsa que, mientras flota en el aire, parece hermosa, está llena de colores que se mueven y captan la atención de cualquiera. Nadie lo llamaría fraude hasta que no explote. Cada vez que suena el teléfono y escucho un montón de palabras modernas y atractivas y, ¿cómo no? preconcedidas, cada vez que rechazo esas hermosas burbujas de financiación flexible o aquellos sueños que podría tener de inmediato con un tipo de interés muy bajo. Pienso que quizás hemos sido afortunados. Nosotros, los milenians, la generación de la nevera llena que se quedó sin nevera, sin cocina, sin casa. Los que hemos visto a los hombres ricos lavarse la cara tantas veces con el jabón de los ahorros de nuestros padres, nuestras tías, nuestros abuelos y abuelas, nuestros vecinos; y salir sonrientes a la calle con un montón de mentiras nuevas y relucientes. Ya no se lleva decir hipoteca, no sonreímos tanto al oír indefinido, ni nos sentimos ávidos de tomar partido. En nada. Alquilamos los sueños y los disfrutamos todo lo posible, mientras podemos pagarlos. Ya no jugamos al elástico porque sabemos que si estiras mucho, se rompe. Nos hemos hecho mayores, sabemos lo que significan sus galimatías, sobre todo si 'regalan' un televisor al contratarlos. Empieza aquí, señores de la avaricia, el día que tachamos la palabra 'gratis' del diccionario. A ver cómo envuelven ahora sus preciosas mentiras.