Diario Sur

FÚTBOL ESCRITO

AUTOCRÍTICA EN EL 'CASO PIQUÉ'

Autocrítica: los periodistas hemos cometido el error de decidir que las redes sociales pueden elevar a categoría de noticia inexactitudes. Y lo que es peor: a veces son rebuznos de ignorantes, cuando no ponzoña de desalmados que buscan hacer daño. Estas herramientas comunicativas proveen de un altavoz poderosísimo a quienes antes, como mucho, tenían un auditorio de cuatro o cinco personas en la barra de un bar. Y está bien: todos debemos tener la oportunidad de hacer el ridículo o mostrar nuestra mala baba cuando queramos. Para eso hay libertad. El problema aparece cuando los medios de comunicación sacrifican en el altar del puñetero 'trending topic' la esencia del ejercicio de informar: contrastar la noticia. La renuncia de Piqué a jugar con España tras el enésimo ataque infundado a su compromiso es un ejemplo de cómo las redes sociales influyen en los medios. Alguien, ignorante o malintencionado, propagó la mentira de que había extirpado la bandera de España de las mangas de su camiseta. Eso se convirtió en dogma en Twitter, que no es más que un juicio sumarísimo, gracias a la aportación de otros muchos ignorantes y malintencionados. Pero la culpa fue de muchos periodistas que decidieron que esa mentira era noticia sólo porque la repetían miles de personas. A Piqué nunca se le ha pitado en la selección por ser catalán, sino por ser barcelonista y reírse del Madrid en una celebración. Quienes han llevado esta cuita entre clubes al equipo nacional, el de todos, son unos irresponsables. Quienes se empeñan en hacer de Piqué un malvado catalán antiespañol echan gasolina al fuego de un enfrentamiento que los radicales del bando contrario, del independentismo insolidario, reciben como un regalo.