Diario Sur

VOLTAJE

El rosco

Me encuentro en estos momentos sentado en un sillón y rodeado de varias pantallas. Tres, concretamente. Una de ellas es el televisor. Ahí aparece con un aspecto triunfante David Leo García, que es malagueño, escritor y profesor porque en esta vida parece que no es suficiente con ser sólo poeta. Hay que hacer otras cosas como poner copas, ganar concursos de la televisión o directamente 'sus labores', que es a lo que podría dedicarse uno después de ganar un par de millones de euros y con un poquito de ojo para las finanzas. David está ahora a punto de completar el rosco en un histórico programa del ya de por sí longevo 'Pasapalabra', lo que supone un bote de 1.866.000 eurazos: el premio más alto jamás dado en esa cadena. Jamás las palabras 'rosco' y 'bote' formaron juntas una harmonía tan esplendorosa como la de hoy. Es como una especie de justicia poética, después de un lento y entretenidísimo peregrinar por un buen puñado de concursos de televisión que, bien tomado como una profesión en sí misma, al final le ha salido rentable. David se ha sacado una especie de oposición y ha estado repasando cada noche el diccionario.

Con su premio habremos ganado todos. De hecho ya nos llevamos un pico de impuestos que tendrá que declarar a la hacienda pública en prosa porque la fiscalidad no entiende de versos. La poesía también consiste en pasar palabras y en mezclar cosas. Quizá por eso David quiera montar una librería con bar, que en realidad son dos asuntos que han ido siempre de la mano; el hombre empezó a escribir con la consecutiva invención de licores que han marcado para siempre las páginas de la literatura y del periodismo. Ahora que les han autorizado a los cafés teatros y a las discotecas, los libros también podrán tener su terraza en el centro. Ahora mismo no hay nada que nos apetezca más. Todo esto, puestos en que la librería-bar en cuestión vaya a estar en Málaga, que esperemos que sí. En Barcelona, seamos sinceros, no pega tanto. Es una ciudad que está llena de turistas, mucho más asilvestrados que los de aquí. Nuestros turistas son gente leída y visitada. Nosotros, ni te cuento. Además los mejores recitales de poesía se celebran en los bares. Eso lo sabe todo el mundo. También lo sabe David porque con 17 años ganó otro concurso, el premio Hiperión de poesía con un libro tan recomendable como todos los que tiene, y a esa edad ya deambulaba con soltura por estos círculos tan recónditos de la literatura, que también son los de esta ciudad. ¿Acaso no son lo mismo? Por todas estas cosas y por algunas más, David Leo tiene que montar su librería-bar en Málaga. Lo mismo le llama 'Signo', como el poema que tuvo el enorme valor de leer en 'prime time' y delante de toda España, justo después de que Paz Padilla le tiñera el pelo de rosa con un espray. La poesía circula a veces por unos terrenos bastante inhóspitos pero al final trae recompensa.