Diario Sur

EL ALFÉIZAR

Niño torero

Adrián estaba feliz en su homenaje. Tenía un sueño y veía cómo se cumplía. Un sueño que supone un paso más en su vocación. El sarcoma de Ewing que sufre no ha evitado que cumpla el sueño de sentirse torero. El festejo homenajeó su desenfrenada pasión por el toreo y los beneficios se donaron a la Fundación de Oncohematología Infantil. Algo espléndido en el que colaboraron toreros como Enrique Ponce, El Soro, Vicente Barrera o José Garrido. Aunque algunos tras las teclas de un ordenador o terminal móvil desearan la muerte al pequeño. ¿Se puede ser más desalmado? ¿Cómo se puede tener entrañas para desear la muerte a un niño? «Espero ser algo grande en la vida, una gran figura del toreo», afirmaba el pequeño. Y lo será. Las personas son del tamaño de sus sueños. Aunque haya gente que sea capaz de cualquier cosa cuando ve una sonrisa. La luz paradójicamente es combatida con la oscuridad. Porque el demonio conoce el credo. En aquello que creemos. La felicidad que manifestaba Adrián emocionaba. Más allá de que guste el mundo del toro. Del que se puede aprender por cierto mucho. Por haber hay toros a los que también les gustan los toros.

Hay que felicitar a Adrián. Todo es sencillo cuando es de verdad. Y eso lo detecta la gente. Por eso hay mucha gente que ha ayudado a hacer hecho posible el sueño de este niño. Aunque cuando lees tuits de tamaña inhumanidad te preguntas dónde colocar la decepción. Buena pregunta. La decepción por el género humano que es capaz de los peores deseos.

Dicen que la vida se contrae y expande en proporción directa a nuestro coraje. Y Adrián lo ha demostrado con su pasión. Y su luz. Lástima haya quien combate la luz con ahínco con la armas más viles. No la soportan. Si existe la luz ella misma dará con quienes se empeñan en empañar las ilusiones y ganas de vivir de un niño de ocho años, pero en ese mientras tanto se puede llegar a hacer tanto daño. Confiamos que Adrián permanezca ajeno a la maldad de algunos adultos que contrasta fuertemente con la bondad que ha experimentado de otros hasta el punto que con la recaudación conseguida va a permitir que se siga investigando para luchar contra el cáncer mientras seguimos con las partidas en investigación mermadas por la crisis y las decisiones políticas.