Diario Sur

EN DIAGONAL

El escote de Bruni

Patrick Buisson, exconsejero de Sarkozy, deja a este en un libro a la altura de cualquier baboso. Presidente o no. Candidato a la presidencia o no. De Francia o no. Buisson cuenta en 'La cause du peuple' que Sarkozy estaba un día tan encantado mirando el escote de Bruni que invitó al resto a hacerlo. Fue en 2011, tras presidir el G8. Carla había entrado en el salón donde un equipo hacía balance de la reunión. Buisson también dice que Sarkozy, egocéntrico y exhibicionista, estaba obsesionado por su imagen. Que es un hijo de la televisión. Y Trump. Nada se ha desvelado de Trump que no lo hubiera hecho famoso. Una de las maneras de dejarse engañar es negarse a creer lo que es verdad. ¿Quién puede extrañarse de lo que siempre ha sido verdad y público? Otra cosa es que importen las vergüenzas hombretonas de Sarkozy, Trump o Bill Clinton. Lo interesante de Trump es que lo más ruidoso contra Hillary sea su baboso marido. El que se parece a él.