Diario Sur

EL RAYO VERDE

PODER 'POPULAR'

Nada que ver con el guirigay socialista, pero en el patio del PP también hay movimiento. La visita de Núñez Feijoo el pasado lunes a Sevilla tuvo que ver con la carrera por la sucesión de Rajoy. De hecho, la llamada del dirigente gallego fue la primera que el presidente del PP-A, Juanma Moreno, recibió tras ganar la demarcación andaluza al PSOE en las últimas generales. Para asombro del propio Moreno, que comprendió el gesto: sin el apoyo de Andalucía, también en el PP, es imposible ganar Madrid.

Ahora toca ver cómo juega sus cartas Moreno Bonilla de cara a la presencia de los populares andaluces en el Gobierno que viene. Primero, en la cuota de ministros, donde se da por segura la continuidad de Fátima Báñez y donde aspiraría a entrar el 'doberman' diputado por Almería, Rafael Hernando, y de ahí quizá su protagonismo en los últimos días, al demandar un cúmulo de condiciones al PSOE para recibir su apoyo en la investidura que en fin quedó desautorizado por Rajoy. En cualquier caso, el PP-A debería pugnar por alguna cartera más, o cuantas más mejor.

El segundo escenario es el de los cargos de designación directa del Gobierno central en la comunidad autónoma, donde Moreno parece decidido, ya, a acabar con los restos del 'arenismo': la delegación del Gobierno, donde el relevo de Antonio Sanz tiene muchas papeletas; la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Costas, la Zona Franca de Cádiz, RTVE... Hay voces dentro del partido que reclaman a su presidente que salga de su prudencia, que ya es tiempo de acabar con la continuidad.

De camino, a Moreno le tocará mover ficha en Almería, donde se han encendido todas las luces de alarma en torno a la figura de Gabriel Amat. El pluriempleado político de Roquetas, bajo sospecha ahora de la Fiscalía por un caso de enchufismo a su yerno, que atesora tres cargos simultáneos, alcalde, presidente provincial del partido y presidente de la Diputación, resulta un 'activo tóxico' potencial en estos delicatos tiempos.